Promesa

Angela Vallejo

Cuento las gotas de amor
que supuran sin fin
a los fértiles campos de mi mente.
Pues, orientada por la brújula
de tu mirada, soy venero oculto,
brotando en urgencia
por la vida.
Queriendo abarcar tus extremos
y aferrarme a tu cuerpo
a tus huesos, a tu carne.
Ser asidero de tus días
abstraídos en tu fecundo arte.
Como bellísima aria
y solitaria en canto,
llevo dentro mía
esta melodía que con un suspiro
te llegue, desde mi amada
y vetusta Omeya,
esa que quieres.
Te debo todos los paseos
prometidos.
Me debes alguna lágrima
velada y en tinta roja,
una promesa de tus manos dibujada.
Y es que, finalmente somos
dos almas de esta milagrosa
e inevitable alquimia,
que el caprichoso destino
nos guardara.
Nos veremos en Córdoba
algún día,
en tierra de Wallada.