Por Mustafa Akalay Nasser, Doctor en historia del arte, profesor- investigador en la Universidad privada de Fez.

En la obra de Mariem Berroho, se pone especialmente de relieve la fuerza artística de la pintora tangerina. Su mano creadora aparece por doquier, amasando elementos plásticos, superficies estructuradas y coloristas composiciones. Lo que más le interesa, nos asegura ella misma: “En una creación pictórica es su plasticidad y no la belleza del material utilizado”.

Mariem Berroho como buena urbanita que es, supo ver en la ciudad un elemento de inspiración. La ciudad y su desbordante imaginación dieron origen a esa deslumbrante y continua vorágine de objetos escenificados (escenas urbanas), que trasciende mucho las coyunturas materiales para introducirse en ese mundo siempre personal creativo y de fuerte carga expresiva. 

La pintura de Mariem Berroho es un ensamblaje de motivos, de colores y sentidos, le gusta decir que, al entrar en el mundo del arte: “Lo que quiero exponer se origina en la sociedad en la que vivo, en el mundo de hoy, la vida fetal de este arte reside en mí, en este inconsciente – consciente que me habla, que me dicta un pensamiento que escribo en voz alta para compartirlo con el mundo, pero también y sobre todo para escuchar otras lecturas, de esta dicción para descubrir otros sentidos. Mi trabajo se cimienta en mi historia íntima y se remonta a los recuerdos de una juventud dividida entre la duda y la incertidumbre”

Una paleta nítida sujeta las obras de Mariem Berroho, una paleta fresca que revela un toque limpio y personal, la precisión del dibujo y la suavidad de los colores acentúan aún más una coherencia estética que emerge y cautiva la mirada. Detrás del dominio técnico se esconde un enfoque auténtico, a través de una pintura exuberante y un grafismo generoso, La artista revela un universo donde la imagen de la mujer es omnipresente, ansiosa por asociar el color con la línea, Mariem Berroho realiza una pintura con delicado cromatismo, explorando las emociones humanas a través de la imagen de la feminidad, del cuerpo y del rostro. Cultiva a través de movimientos y composiciones plásticas un tema escabroso casi censurado y poco representado en la pintura marroquí contemporánea que es la mujer. Las mujeres representadas en sus cuadros nos miran con insistencia. ¿Quién está mirando a quién? Y qué vemos al final, el cuerpo femenino.

nor

En su pintura, se revela su cuerpo, sin edad, su figura, su rostro discontinuo, su perfil. El enigma del rostro en el misterio de la forma del rostro para el rostro. Esa mirada ¿de quién? de una materia que sondea incesante su materia en el espejo velado de su doble. La personalidad de Berroho es arrolladora, una fuerza telúrica a lo Frida Kahlo que azota el lienzo con el carácter súbito y violento de una transgresora.

También en el trabajo de Mariem es la luz un pilar plástico, que participa en la construcción de otro tipo de resultado. En su práctica, encuadrable en el Street art y en el manga japonés, emplea materiales y elementos que le permiten incorporar la luz en la obra no como representación sino como presencia real. El arte figurativo de Mariem Berroho trasciende los más mínimos detalles, fragmentando la tela en el más mínimo trazo de incisión, en una desconcertante armonía de la que sólo emerge un sentimiento de misterio aún inconfesable.