19 de febrero de 2026

HorraPress

El centro Europeo de la prensa libre

Encuentro de Madrid: el éxito diplomático de Marruecos y el retroceso de Argelia en el dossier del Sáhara

Screenshot

BOUBEKRI MOHAMMED YASSER

El Encuentro de Madrid ha marcado un cambio significativo en la evolución del expediente del Sáhara, consolidando un claro avance diplomático de Marruecos y evidenciando, al mismo tiempo, una pérdida de influencia por parte de Argelia en este conflicto.

Por primera vez, el plan marroquí de autonomía —presentado en un documento técnico detallado— aparece como la base central de las discusiones políticas, en línea con la dinámica internacional que apuesta por una solución realista y pragmática. Este enfoque contempla la creación de instituciones regionales con amplias competencias, un parlamento propio y recursos financieros gestionados localmente, mientras las cuestiones de soberanía nacional permanecen bajo control del Estado marroquí.

Este avance supone, de facto, el abandono progresivo de la opción del referéndum de autodeterminación, una propuesta que durante décadas fue defendida por Argelia y el Frente Polisario, lo que confirma un cambio profundo en el equilibrio diplomático del proceso.

Otro elemento clave del encuentro fue el protagonismo asumido por Estados Unidos, que impulsó activamente el diálogo y reforzó la línea política iniciada en 2020 con el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio. La implicación directa de Washington otorgó al proceso un nuevo impulso y situó el dossier saharaui dentro de las prioridades estratégicas de su política africana.

Este apoyo internacional refuerza la posición de Marruecos, que logra consolidar su propuesta como la opción más viable y realista para alcanzar una solución política duradera, aumentando su peso diplomático en la región.

Aunque el futuro de la misión de la ONU en el territorio no fue un tema central en Madrid, la realidad sobre el terreno refleja un cambio evidente: el proceso político se orienta cada vez más hacia un modelo de autonomía negociada. La misión sigue desempeñando un papel de observación del alto el fuego, pero dentro de un contexto político diferente al que motivó su creación en los años noventa.

El avance hacia una solución basada en la autonomía abre perspectivas de estabilidad inéditas para el Magreb. La integración económica del Sáhara en los proyectos atlánticos marroquíes, la apertura de corredores comerciales hacia África subsahariana y el fortalecimiento de la cooperación en seguridad podrían transformar la región en un polo estratégico de desarrollo.

En este escenario, Marruecos consolida su papel como actor clave en la estabilidad regional y en la lucha contra las amenazas transnacionales, reforzando su imagen como socio fiable a nivel internacional.

Frente a estos avances, el proceso de Madrid representa una clara néska política para Argelia. La consolidación del plan marroquí de autonomía margina el enfoque independentista que Argel sostuvo durante más de medio siglo, reduciendo su capacidad de influencia tanto política como económica en el expediente.

Además, el control marroquí sobre las inversiones y el desarrollo del territorio limita las aspiraciones argelinas de ejercer un papel directo en la zona. A nivel interno, esta evolución coloca al régimen argelino ante una situación compleja, ya que aceptar la nueva realidad implicaría reconocer el fracaso de una estrategia exterior mantenida durante décadas.

El Encuentro de Madrid no supone el cierre definitivo del conflicto, pero sí marca el inicio de una nueva fase claramente favorable a Marruecos. El respaldo internacional al plan de autonomía, el papel activo de Estados Unidos y la consolidación del liderazgo regional marroquí reflejan un éxito diplomático evidente, mientras Argelia afronta una etapa de replanteamiento estratégico tras un retroceso político significativo en este dossier.