23 de julio de 2024

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“De Mistura compromete el destino de los saharauis en manos de extranjeros…

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Omar Ekhneibila: responsable del comité de comunicación de MSP”

Durante la era de De Mistura, el asunto del Sáhara se convirtió en una ocasión para reuniones y discusiones, aprovechadas por Argelia y, con ella, Sudáfrica, en el contexto del conflicto que busca obstaculizar a Marruecos en diversos proyectos e inversiones en el continente africano. Como resultado, el enviado internacional cae fácilmente en la trampa tejida por Argelia y Sudáfrica, bajo el pretexto de los “nuevos actores”.

Cualquier movimiento en el marco de los “nuevos actores” en el asunto del Sáhara nunca debe superar el ámbito de los “países y entidades directamente involucrados” en el problema. Por lo tanto, Sudáfrica no se considera un país involucrado en el conflicto y no tiene derecho a proponer iniciativas o soluciones.

Además, Sudáfrica es uno de los países que declaran abiertamente su hostilidad hacia Marruecos, indicando así su salida de una posición neutral. Es sorprendente que el experimentado enviado internacional no comprenda la importancia de las “partes involucradas en el conflicto”. Si la cuestión implica discusiones sobre diversos temas, De Mistura debería también ir a Vietnam e India, redirigir su avión hacia Canadá y luego visitar cada país del mundo, convirtiendo así el asunto del Sáhara en simple chismorreo.

Lo que el enviado internacional debe entender es que el período actual ha visto la aparición de organismos y grupos saharauis que expresan su opinión. Declaran apoyar la propuesta del rey Mohammed VI a favor de la autonomía regional para poner fin a la crisis. Esta conclusión proviene de una fase de evaluación precisa, llevándolos a creer que el proyecto del Frente Polisario carece de credibilidad y cae en el ámbito de la mentira y el engaño.

Además, se descubrieron varios hechos, como el control de Argelia sobre la organización separatista, dirigiéndola hacia la contraacción y perturbando a Marruecos. Esto obliga a la élite saharaui a buscar una solución, comprometerse con la iniciativa del rey sin permitir que el Polisario manipule el destino de los saharauis, amenazando la seguridad y estabilidad de la región.

Si De Mistura desea nuevos actores en el asunto, debería mirar hacia adelante y encontrar a los líderes tribales del Sáhara, representantes elegidos mediante elecciones democráticas que reflejen las opiniones de los habitantes de las regiones del sur, sin esperar el “referéndum”. Asimismo, las asociaciones de la sociedad civil en las regiones del sur, numerosos intelectuales, y la nueva fuerza política “Saharauis por la paz”, que se presenta para contribuir a encontrar una solución. El movimiento declara un nuevo proyecto político, alineado en muchos aspectos con la propuesta de autonomía, considerada por el movimiento como una buena base para negociaciones serias e inmediatas con el objetivo de encontrar una solución final a la cuestión del Sáhara.

De Mistura no debería dirigirse a extranjeros y enemigos del país para pedir su opinión sobre cuestiones que no les conciernen…