Es frecuente observar en la prensa el manejo de conceptos equivocados respecto al conflicto del Sáhara Occidental, esto se debe en parte al desconocimiento del área y a que se utilizan fuentes de segunda o tercera mano por parte de periodistas y algún que otro académico. Para poder dar opiniones exactas sobre dicho conflicto es preciso estudiarlo muy a fondo, además de ir al terreno de los hechos. Consideramos que los errores más frecuentes al analizar el conflicto son:

  1. El Sáhara Occidental nunca fue un Estado, ni es una nación, ni lo será en el futuro. Nunca tuvo la categoría de país independiente, reconocido por la comunidad internacional. Es solo un movimiento títere de Argelia para impedir la reunificación de Marruecos y su fortalecimiento, pues no quiere competencia en el Magreb donde se siente la potencia dominante. Esto lleva a muchos analistas a cometer el error de decir que es un Estado o una nación ocupada. El Sáhara Occidental no fue más que una provincia sureña de Marruecos que fue ocupada por España, por glacis de seguridad. Es decir, dominar la costa opuesta para aumentar la seguridad del archipiélago canario. Fue reclamado por España en la conferencia de Berlín de 1884-85; pero, por su debilidad, no pudo ocuparlo totalmente sino hasta los años 30 del siglo XX. Si bien dicho movimiento se autoproclamó República Árabe Saharaui Democrática, nunca fue reconocida como tal por la mayoría de los países de la comunidad internacional, y no ha pasado de ser un edificio en la ciudad de Argel. Hoy, solo una cuarentena de países no importantes la reconocen.
  2. Se dice que hay guerra hoy en el Sáhara, lo cual es falso. Deberían las revistas y periódicos serios enviar corresponsales al supuesto frente de guerra y no contratarlos a distancia. No hay noticias de los partes de guerra. Ni siquiera la Cruz o Media Luna roja mencionan algo al respecto. La ONU está representada en dicho lugar por la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental), esta Misión no ha reportado nada sobre enfrentamientos en la zona. Dajla y El Aaiún, las ciudades más importantes del territorio, son bonitas, agradables, y son lugares donde se respira un aire de tranquilidad. Se nota que los marroquíes han invertido mucho para el desarrollo de dicho territorio. Hay libertades en la zona, tanto que hasta se tolera la presencia de supuestos enemigos del Polisario.
  3. Se habla mucho sobre el referéndum en el territorio. Este nunca se va a realizar, pues, de entrada, el primero en rechazarlo fue el Polisario, luego Marruecos también rechazó su elaboración. El Polisario lo descartó cuando Marruecos pidió que dicho referéndum se realizara con base al último censo español en el territorio, que daba la existencia de 75.000 habitantes en el territorio. A esto se opuso el Polisario, pues sus patrones argelinos se habían afanado en asentar saharauis falsos o no oriundos del territorio, que eran argelinos, otros de Níger, Mali, Mauritania o de Chad, entre otros, para que votaran a favor de la independencia del territorio. Entonces Marruecos con toda razón pidió que se contaran los habitantes saharauis que habían huido a Marruecos luego de la represión de la operación “Ecouvillon” de los años 50, donde los saharauis del territorio se levantan para pedir su reincorporación a la madre patria marroquí, y son reprimidos violentamente por Francia y España; causando que un gran número de familias se trasladaran y asentaran en el sur del país e incluso en el norte. Estas familias han regresado hoy al territorio y viven en paz las ciudades del área en la región.
  4. Se acusa a Marruecos de que los migrantes salen de su territorio con rumbo a Canarias. Pero la verdad es que la gran mayoría de dichos migrantes van directo de las costas de Senegal o Mauritania al archipiélago canario.

Hay muchos conceptos equivocados con respecto a este conflicto artificial. Argelia no quiere salir con la cara de perdedor en el conflicto, pues ha invertido mucho dinero y esfuerzos para armar todo el escenario de hacer pasar a los saharauis como un pueblo ocupado por el Gobierno represivo marroquí, cuando es Argelia la que reprime y casi mantiene secuestrado a los saharauis de Tinduf. Nunca ha permitido que se lleve a cabo un censo en los campos, para saber bien cuántos son realmente originarios de la excolonia española.

El Polisario se sigue lucrando con los refugiados a los que reprime y violenta continuamente, mientras sus dirigentes se la pasan de lo mejor en Europa, aprovechándose de la ayuda internacional que ingenuas organizaciones y países mandan a los refugiados. Esta ayuda termina en los mercados de las ciudades argelinas, mauritanas y en general de los países del Sahel donde son vendidas, y las ganancias terminan en los bolsillos de la pandilla que controla el Polisario.

Se está acabando el cuento del conflicto del Sáhara; Estados Unidos ha reconocido quién es el verdadero dueño del territorio, y, de seguro, muchos países más le seguirán. Es pues la autonomía dentro del Estado marroquí la mejor solución pacífica para este conflicto artificial.

Artículo publicado anteriormente en La Voz del Árabe

*Román López Villicaña – profesor pensionado UDLAP / autor del libro: ‘El problema del Sáhara Occidental: una perspectiva geopolítica’. Edit. La Voz del Árabe División Editorial – ©2013 – 2020. Próxima reedición.

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