La misión de observación electoral que el Alto Representante europeo Josep Borrell se empeñó personalmente en enviar a Venezuela no ha servido absolutamente para nada, si no es para demostrar que el político socialista carece de criterio ético para distinguir una dictadura de sus víctimas, como también se ha puesto de manifiesto a la hora de ignorar la oleada de represión de la dictadura cubana en los últimos meses.Seguir leyendo…

M.S