Junto con su mano derecha, ambos argelinos, llegó el 22 ó 23 de diciembre a Almería en una patera que había zarpado de Argelia. El tercer detenido, de la misma nacionalidad y con antecedentes por delitos comunes, les acogió en una bajera okupada de la Barceloneta

«Creemos que ha entrado en vuestro país un retornado argelino y otro yihadista, compatriota suyo, y pensamos que su objetivo es perpetrar un atentado similar al de noviembre pasado en Viena«, en el que hubo cinco muertos. Era 31 de diciembre, y aunque en la Comisaría General de Información de la Policía siempre se trabaja con enorme tensión, esa comunicación hizo saltar todas las alarmas. La hipótesis de trabajo era que ese ataque se produciría en Francia -era su destino final-, pero el riesgo de que cambiaran de idea y su enorme peligrosidad no invitaban precisamente al optimismo. Muchos policías se olvidaron en ese momento de la Nochevieja y de lo que quedaba de Navidad.

La maquinaria policial se puso en marcha de inmediato. Lo primero era saber cómo y por dónde habían llegado a España. Estaba el antecedente del también retornado Abdel-Majed Abdel Bary, el más buscado de Europa, que salió de Argelia a bordo de una semirrígida y llegó hasta las costas de Almería en abril del año pasado. En la capital de esa provincia fue detenido por la Policía junto a otro individuo, también «foreing fighter». Habían utilizado para su viaje a una red de tráfico de serres humanos y no era descabellado que los nuevos objetivos hubiesen hecho lo mismo. Continuar leyendo