Mouhcine EL FEZAZI Fez Marruecos

“El Café Hafa se encuentra retrepado al acantilado en que finaliza abruptamente la línea modernista del barrio de Marshan, en lo más alto de las colinas tangerinas”, así viene descrito el Café Hafa en un artículo publicado recientemente en el periódico español “La Vanguardia”. Es el local más famoso de Tánger y predilecto de sus visitantes. Está compuesto de irregulares terrazas que dan al océano. Su modesto y antiguo mobiliario sigue en pie, aunque últimamente se han modernizado algunas de sus instalaciones: irregulares sillas, mesas de azulejos y macetas de barro de diferentes tamaños y colores.

Cualquier visita a Tánger debe contener al menos una excursión, breve o reposada al Café Hafa. En este mítico y romántico lugar, puede disfrutar de beber su célebre té a la menta mientras se contempla el estrecho de Gibraltar y la Península. Es más, puede sentir el aire fresco en la cara al son del ritmo y la música de la guitarra. Este lugar permite a muchos una inspiración que de otra forma no llega. Es algo increíble.

Café Hafa, 100 años de historia y lucha

El Café Hafa de Tánger cumple cien años y sigue luchando para preservar su singularidad y su identidad contracultural. Antes de convertirse en el famoso Café Hafa, era un lugar inhóspito y abandonado a su suerte. Pero desde el año 1921, un hombre llamado Ba Mohamed decidió transformar este lugar en un café, para atraer a la clientela que busca un lugar para descansar y relajarse. El lugar se fue extendiendo año tras otro hasta llegar a adoptar el nombre de Hafa debido a su posición geográfica, ya que fue edificado sobre una colina abajo que da al Océano.

En sus primeros años, fue refugio de la gente más desfavorecida de la ciudad, amantes del sosiego y el exotismo. Gente de todas las edades, jóvenes y ancianos, que preferían sentarse en desastradas esterillas a lo natural para disfrutar de sorber los vasos de té a la menta, lejos del ruido de la cuidad bulliciosa y cerca del mar, que trasmitía serenidad y sosiego.

También, el Café fue un reducto de veteranos fumadores de kif. Allí, podían consumir con tranquilidad el tolerado kif, hierba típica de Marruecos. El olor kif es muy habitual, de modo que el local huele y sabe de verdad a kif. Con el paso de los años, el Café Hafa empezó a atraer a los artistas, los autores y a los bohemios hasta convertirse en el lugar de residencia más o menos habitual de los excéntricos personajes de la cultura occidental.

Refugio de escritores y artistas

El sosiego del lugar y su sencillez son una oportunidad que no pueden dejar pasar los artistas y los escritores. Porque este ambiente hace que la musa literaria nunca les abandone. Este lugar permite a muchos una inspiración que estimula la creación o la composición de obras de arte. Entre estos intelectuales y escritores, cuyos nombres fueron identificados con este lugar, destacamos al novelista más emblemático Mohamed Chukri que era un habitual cliente de este café y era ahí donde escribió su famosa autobiografía novelada “El pan desnudo” (1972), aprovechando la tranquilidad del lugar.

Este lugar era ocasión para ver a Chukri y a otras figuras importantes de la literatura marroquí y mundial, como el escritor marroquí francófono, Tahar Ben Jelloun. Entre los famosos extranjeros que frecuentaban continuamente el café, había literatos de la talla de Paul Bowles, Jack Kerouac o William S. Burroughs o músicos del calibre de Jimi Hendrix, Brian Jones, Luis Eduardo Aute, … entre otros.

Otros ilustres visitantes del café fueron el famoso actor Sean Connery, la banda británica de rock The Rolling Stones y el célebre pintor surrealista, Matias Klarwein, quien vivió muchos años de su vida en el cosmopolita Tánger. Estas ilustres personalidades fueron los que dieron fama mundial al lugar.

Juan Goytisolo, gran amante de Marruecos

A finales de los años, el escritor español Juan Goytisolo eligió el Café Hafa como lugar preferible para grabar un programa de televisión. Sin querer, este programa dio fama universal al lugar, ya que empezó a ser destino de los turistas y los visitantes de Tánger que aprovechaban su estancia en la ciudad para tomar un té en este emblemático café. Años después, Goytisolo dijo que lamentaba de haber hecho famoso al café y contribuir así a perder su singularidad y su autenticidad.

Bien de interés cultural

El Café se convirtió en un monumento turístico que dio fama universal al cosmopolita Tánger, junto a otros monumentos históricos de la ciudad. Los turistas y los visitantes provenientes de otras ciudades de Marruecos y también de otros países extranjeros suelen disfrutar de la calma y el sosiego del lugar, mientras saborean un té marroquí a pequeños sorbos.

Últimamente, las puertas del Café Hafa se vieron obligados a cerrar a cal y canto. Un tal día y sin aviso, la municipalidad de Tánger se presentó con una excavadora para demoler una de sus terrazas. El actual dueño, hijo adoptivo de Ba Mohamed, hizo algunas ampliaciones en el café sin haber pedido permiso a las autoridades de la ciudad, que luchan para mantener la autenticidad del local.

Ahora, el café es declarado bien de interés cultural. Está inscrito en la lista de los patrimonios que se deben proteger, por decreto del Ministerio de Cultura, publicado en el Boletín Oficial el día 4 de abril de 2016. Según este decreto, está prohibido introducir cambios en el café, sin tener antes permiso o avisar al Ministerio. Antes de empezar las obras de restauración o ampliación, se debe avisar a las autoridades de la ciudad al menos con 6 meses de antelación.

El Café Hafa es un símbolo de Tánger y punto de encuentro entre culturas y civilizaciones. Su futuro está en manos de las nuevas generaciones que deben luchar para preservar este local de ocio y de reposo del alma.