La superficie ganada al mar altera el mapa de la isla, tras crecer en torno a 17,2 hectáreas hasta el mediodía de este jueves

El volcán de Cumbre Vieja, en la isla de La Palma, no solo mantiene la misma fiereza tras la llegada de la lava al mar, sino que en las últimas horas ha incrementado su explosividad y la lluvia de cenizas, según han confirmado fuentes del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Advierten de que se están generando explosiones en la vertiente norte del cono principal. Esta nueva situación podría causar derrumbes en el cono a corto plazo, algo que entra en las previsiones de los vulcanólogos desplazados a la isla.

El Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) no ve, de hecho, evidencias de que “la dinámica del proceso eruptivo sea estable”, según advertía este miércoles. Por ello se mantienen las zonas de exclusión marítima y terrestre, la evacuación de los vecinos y el confinamiento de los núcleos de población de San Borondón, Marina Alta, Marina Baja y La Condesa. “Estamos realizando estudios y un seguimiento de forma constante y hasta que no sepamos que estas zonas están fuera de riesgo, se mantendrán estas medidas”, comenta el director técnico del Pevolca, Rubén Fernández. Aún no está clara la peligrosidad de los gases que se emiten tras el contacto del océano con la lava, si bien el IGN asegura que su radio de alcance se limita a la zona de contacto con el mar.

Mientras, la erupción sigue aumentando la superficie de la isla. La desembocadura de la lava en lo que solía ser la playa del Guirre se extiende ya hasta las 17,2 hectáreas, con lo que ha crecido tres veces respecto a los datos oficiales del mediodía del martes. Es una superficie tan grande como para poner encima ocho veces la Mezquita de Córdoba (2,3 hectáreas).

Las últimas estimaciones que arroja el satélite Copernicus, de la Unión Europea (datan de este miércoles), calculan la superficie destruida en tierra y ganada al mar en 338,3 hectáreas y la que está cubierta de ceniza, a 1.752,8. Hasta el momento, las edificaciones afectadas por el magma se elevan a 981, de las cuales 855 están destruidas. Además, 29,8 kilómetros de carreteras han sido alcanzados y 27,4 ya están completamente sepultados por la lava.

El volcán emite casi 17.000 toneladas diarias de dióxido de azufre y la altura medida de la columna de cenizas y gases de tres kilómetros y medio. Y bajo tierra continúan los terremotos: “La sismicidad continúa localizándose, principalmente, cercana a [donde] los primeros días, a profundidades mayores de 10 kilómetros. De los sismos localizados este miércoles, seis superaron la magnitud 3, siendo siete los sentidos con intensidad máxima III. También se registran algunos sismos superficiales en el entorno del centro eruptivo”, informaba el Pevolca este miércoles.

La colada sigue su camino

La lava avanza a dos metros por hora [hace días avanzaba a 700 en el mismo periodo de tiempo], según ha explicado la ministra de Ciencia, Diana Morant, en una entrevista en Antena 3. Sin embargo, la evolución de la colada de lava sigue sin estar clara. La salida al mar se produce por el mismo punto en el que contactó en la medianoche del miércoles, pero no se descarta que tome un nuevo recorrido. “Hacer predicciones a largo plazo en un caso como este es difícil”, ha comentado.

El vulcanólogo Ramón Casillas, miembro del comité científico del plan de emergencias y catedrático de la Universidad de La Laguna, ha explicado, de hecho, que resulta una concepción “un poco mitológica” la idea de que ahora ya la lava se quedará estable en ese camino. “En realidad no tiene por qué ser así, la colada puede discurrir por otros lugares y abandonar ese cauce”, señala. “Es verdad que el principal flujo está localizado ahí, pero hay otros puntos donde la colada sigue moviéndose”, añade.

Por otro lado, las autoridades intentan facilitar lo posible la vida a los afectados. Este jueves se ha autorizado el regreso de algunos vecinos para recoger enseres, siempre fuera del perímetro de exclusión de 2,5 kilómetros. Asimismo, se permite el acceso de los regantes a fincas en El Remo, Puerto Naos y Las Hoyas para tareas de regadío y para recogida de piñas de plátanos.

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