Latifa laamarti Profesora de español en la Universidad Abdelmalek Essaidi. Tánger

Hablando desde una perspectiva global, hay que decir que en Marruecos y durante más de dos décadas, hay una dinámica importante a favor de la promoción de la igualdad de género en todos los ámbitos, incluido el político. Si las mujeres están presentes en estas elecciones de 2021 es porque el gobierno lleva a cabo, desde la constitución del 2011, una serie de proyectos de leyes orgánicas llamadas todas a contribuir a la promoción de la participación de las mujeres en la política y al mejoramiento de su representatividad. Sin embargo, pese a estos esfuerzos que se hicieron y que se están haciendo, todavía estamos lejos del principio de paridad que es fundamental para una participación efectiva. Las nuevas disposiciones de la reforma electoral no se reflejan en la realidad ya que las mujeres no están presentes en los órganos ejecutivos de los partidos políticos, por lo cual su representatividad política no llega a las aspiraciones. El problema, pues, no está solo en las leyes sino también, y sobre todo, en las mentalidades machistas que son incapaces de asimilar y aplicar las leyes por eso ponen todo tipo de trabas para impedirlas. Y las cifras hablan por sí solas, solo 4 mujeres entre los 23 ministros forman parte del actual Gobierno, y en el Parlamento, de 350 diputados solo 81 son mujeres de las que dos tercios fueron elegidas obligatoriamente por el sistema de cuotas. 

Si verdaderamente queremos una democracia de calidad, es necesario la inclusión de las mujeres en la política porque ellas pueden cambiar el mundo. Es de saber que la mujer marroquí es fuerte, es capaz de dirigir y tomar decisiones, de hecho en nuestra sociedad son las mujeres que dirigen a sus familias, que educan a sus hijos, ellas están en todos los oficios trabajando fuera y dentro de casa haciéndolo todo, y por lo tanto pueden cambiarlo todo. No olvidemos que en la historia de Marruecos, existieron mujeres líderes, gobernadoras fuertes y luchadoras que supieron dirigir y gobernar a sus pueblos con éxito total. Si hoy son pocas las mujeres que llegan a espacios de representación política es porque vivimos en un entorno hostil a la promoción femenina.  Las mujeres, por ende, tienen que emprender una lucha política contra todas las discriminaciones, una lucha unida a otras reivindicaciones sobre todo la de la educación. La educación es fundamental y puede solucionar todos los problemas. No podemos reprochar a las mujeres su ignorancia y su falta de participación sino les dejamos educarse, sino luchamos contra el analfabetismo, sino les proporcionamos un entorno social y cultural favorable para que puedan acceder a la formación profesional y universitaria.

Sin lugar a duda, la participación de la mujer en la política no puede realizarse sin antes reformar la educación. Necesitamos una educación igualitaria basada sobre el principio de paridad capaz de cambiar las mentalidades y construir otra generación de mujeres que creen en su fuerza y poder. Recuperando la confianza en sí, la mujer marroquí puede recuperar su liderazgo.