Rabat pondrá sobre la mesa el asunto de la renovación del tratado de Pesca con la UE, que afacta a 92 barcos españoles

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Marruecos no se plantea de momento la vuelta a Madrid de su embajadora en España, Karima Benyaich, llamada a consultas a Rabat a mediados del pasado mes de mayo, según han informado a LA RAZÓN fuentes diplomáticas del país vecino.

Antes deben ser tratados varios asuntos y formuladas aclaraciones en torno al problema que suscitó la actual crisis diplomática: la acogida, en unas condiciones que investiga la Justicia española por su posible irregularidad, del jefe del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser tratado de coronavirus en un hospital de Logroño.

Este hecho, que le ha costado el puesto a la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, fue interpretado por Marruecos como un ataque frontal de un país que se considera amigo, ya que Ghali encabeza un grupo que ha declarado la guerra a Rabat desde noviembre del año pasado.

Las citadas fuentes, que recordaron que la cumbre entre ambos países, varias veces aplazada, no tiene aún fecha, citaron el asunto del acuerdo de pesca con la Unión Europea, que afecta a 92 barcos españoles que faenan en aguas marroquíes. El tratado expira el año que viene, pero empezará a ser negociado a finales de agosto o primeros de septiembre.

Se trata, sin duda, de una baza que Rabat va a poner encima de la mesa dentro del proceso de normalización de las relaciones diplomáticas que, asegún las fuentes, “va para largo”.

El nombramiento del nuevo ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares, que era embajador en París, ha sido acogido favorablemente en Rabat así como las últimas declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el sentido de la que es necesaria dicha normalización. “Pero faltas otras cosas que hay que discutir, posiblemente en conversaciones discretas y –subrayan– está el tratado de pesca, un asunto realmente relevante”.

Karima Benyaich, una diplomática de gran prestigio, de la máxima confianza del Rey Mohamed VI, abandonó España después de que la ministra Laya la llamara a consultas urgentes a su departamento. Benyaich dijo entonces, refiriéndose a la acogida de Ghali, que hay actos que tienen consecuencias, “y se tienen que asumir”. Añadió que las relaciones entre países vecinos y amigos se tiene que basar en “la confianza mutua, que se tiene que trabajar y nutrir”.

La postura de Marruecos se mantiene, por lo tanto, firme pese a los gestos de España –cese de Laya y nombramiento de nuevo ministro—y ponen la mesa el tratado de pesca, un asunto de vital importancia para el sector.

Se ha especulado sobre la posibilidad de que Francia pudiera mediar entre españa y Marruecos (el ministro de Asuntos Exteriores magrebí, Nasser Bourita se encuentra hoy en París), extremo negado desde fuentes galas.

En cualquier caso, distintas fuentes coinciden en la absoluta inconveniencia de la acogida de Ghali en España (está siendo tratado en un hospital de Argel y las últimas fotos difundidas hacían ver que había mejorado) por el más que previsible problema que iba a suscitar con Marruecos, en una crisis sin precedentes en los últimos años, como así ha acorrido.