El agravamiento de la crisis diplomática con Marruecos, que no afloja, a pesar de que la respuesta del Gobierno y de la UE logró frenar la avalancha de inmigrantes a Ceuta, y las difíciles perspectivas de encontrar una salida, mantienen abierto y muy latente en el Ejecutivo y en el seno de la diplomacia española el debate sobre si la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, se equivocó al permitir la entrada del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en España.

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