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Las consecuencias del «caso Gali» no tardaron en llegar.  Las confusas declaraciones y respuestas españolas acerca de la inoportuna acogida clandestinamente de Brahim Gali, presunto líder del Polisario, y su hospitalización bajo identidad falsa en el hospital de Logroño, llevaron a la suspensión de la colaboración policial y de inteligencia entre los dos reinos. Lo mismo pasa con Alemania que maniobra contra la integridad territorial marroquí.

Marruecos ha decidido suspender temporalmente la cooperación y la coordinación policial con sus homólogos españoles a la espera de que España corrija su error garrafal al recibir a un criminal y separatista como Brahim Gali.

Con esta decisión, Marruecos envía un mensaje potente y claro a los españoles, en particular, y los europeos, en general: los cuerpos policiales y de inteligencia marroquíes no son una isla sino instituciones en permanente interacción con todas las instituciones diplomáticas y políticas.

La nueva entrevista de Mohammed Dkhissi, Director Central de la Policía Judicial, con el programa “con Ramdani” en 2M TV (el segundo canal de televisión generalista de Marruecos), deja las cosas muy claras.

Dkhissi afirmó que la cooperación y la coordinación policial entre Marruecos y todos los países del mundo están cimentados en una actitud de igual a igual, y en todas las partes salen beneficiadas, y a base de la reciprocidad y el respeto de las reglas de buena cooperación.

En la entrevista habla Dkhissi del respeto de las decisiones soberanas marroquíes, es decir, los cuerpos policiales están obligados a respetar estas decisiones soberanas. Por lo tanto, la congelación de las relaciones diplomáticas afecta y se refleja en la cooperación policial. Así, se sobreentiende de sus palabras que la cooperación policial con España y Alemania está suspendida.