La pasada semana se halló el cuerpo en descomposición de Asís, un varón magrebí que vivía en un asentamiento irregular de Lucena del Puerto y buscaba trabajo en la campaña de la fresa. Llevaba varios días muerto sin que nadie se diera cuenta.

Se llamaba Asís y murió en la soledad de su chabola, levantada con cartones, plásticos y palés en un asentamiento de trabajadores migrantes de Lucena del Puerto, una de las localidades onubenses que más mano de obra migrante utiliza durante la campaña del fruto rojo, con contrato, sin papeles o con los papeles de otro.

Poco más se conoce de él. De hecho, nadie sabía siquiera que había muerto. Fue el olor cada vez más fuerte y la presencia de insectos lo que llevó a sus vecinos —también trabajadores migrantes que viven en chabolas— a echar un vistazo. Lo encontraron en el suelo de tierra de su endeble chamizo, mucho peor preparado que el de los temporeros que trabajan todo el año en la zona, lo que indica que Asís había llegado hacía poco tiempo al lugar, un pequeño bosque de pinos y eucaliptos, no muy lejos de las fincas donde crecen las fresas….seguir leyendo