En un solo año se han producido dos acontecimientos contrarios a toda lógica diplomática: el episodio de la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la entrada en España del general del Frente Polisario

Las cloacas de Exteriores existen y con este Gobierno de Pedro Sánchez han comenzado a desbordarse por los husillos como nunca había sucedido. La diplomacia, por definición, es una actividad discreta, tendente a limar asperezas entre los países, sobre todo si son países vecinos, salvo para este Gobierno que, en vez de solucionar problemas, los provoca, los genera. En un solo año, desde que tomó posesión el gabinete de coalición del PSOE y de Podemos, se han producido dos acontecimientos contrarios a toda lógica diplomática que, unidos ambos, provocan un inquietante pavor de insensatez: aquel episodio esperpéntico de la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el que estamos viviendo en la actualidad, de la entrada en España del general del Frente Polisario, Brahim Ghali. Se trata de dos acontecimientos que nada tienen que ver entre sí salvo el ‘modus operandi’: una actuación contraria al interés internacional de España, de objetivos incomprensibles o inconfesables, de ejecución chapucera y con una explicación final engañosa…seguir leyendo