Dr. Machij el karkri

Cualquiera que sigue la política española de cerca sabe que está pasando por los peores momentos desde la transición del 75.
La crispación interna, la montada de la ultraderecha que todos pensamos que se enteró con el generalísimo, la crisis económica, el covid…
Además de las elecciones catalanas, como los que se avecinan en la comunidad de Madrid el #4_M dan un mal sentimiento del fracaso del modelo de Estado que se presentaba como éxito de transición perfecta, inclusiva e integradora de la España plurinacional.
La política exterior del país, con sus socios europeos (los presupuestos de la UE) o con los transfronterizos como Marruecos no pasan por su mejor momento.
Lo último fue el escoger bajo falsa identidad el falso presidente del Polisario, en un acto hostil y poco diplomático hacía su vecino del sur.
Después del rechazo alemán, el hecho de que el gobierno español accede a autorizar la entrada al país de un personaje con auto judicial por torturas, violaciones y crímenes de guerra no se puede justificar…
Todos recordamos, el acto de la justicia española contra el exdictador Chileno enfermo y mayor y se consideraba entonces que la impunidad es algo relacionado con el fascismo y que España democrática, con sus leyes de igualdad, género, eutanasia…no tolera las injusticias.
¿Qué pasó entonces?
Las razones humanitarias no pueden perjudicar a la justicia…
La cooperación hispano_marroqui en materia de inmigración, seguridad, economía, pesca…es de alto nivel de rendimiento para ambos países
Marruecos que históricamente respeta la integridad territorial de España y ha guardado distancias con los conflictos vascos y catalanes (Argelia apoyaba activamente a ETA) no puede tolerar tantas injurias.
Además, como parte de un conflicto que se está acabando, Marruecos nunca puso oposición a las ayudas humanitarias destinadas a los campamentos de Tinduf que necesitaban de medicamentos y de alimentos y que la población saharaui atrapada ahí esperaba con ansiedad…
El gobierno que deniega impunidad a su rey emérito y pate de su familia, a Jordi Pujol padre de la patria catalana que frenó el independentismo catalán durante 40 años….Ghali no puede ser el único.
El proceso judicial debe desencadenarse frente a un violador, dar voz a las víctimas violadas, dar justicia a los desaparecidos y muertos y no buscar caminos erróneos como entrevistas imaginarias o ataques a un vecino que tanto la historia cómo la geografía exigen gran respeto.
El Sahara y Cuba, ya no son la deuda histórica de España con el proceso descolonizador y con la legalidad internacional.
No son temas de interés electoral en una montada de fascismo y de la ultraderecha.