Rachid Kanjae

Los medios españoles, tanto oficiales como no oficiales, intentan justificar la recepción de Ibrahim Ghali por motivos humanitarios, después de contraer Covid-19 y también de sufrir un cáncer de hígado.
Lo que todos estos anuncios intentan oviar, es que Marruecos, a lo largo de la historia del conflicto, no ha protestado por la ayuda humanitaria brindada a los habitantes de los campamentos de Tinduf, ni del gobierno español ni de algunos municipios españoles, y más bien, consideró esa ayuda como una intervención para dar alivio al sufrimiento y la angustia de la población que esta confinada en condiciones inhumanas em los campamentos de Tinduf.
También, este anuncio ignora en sus dos partes, que Marruecos hizo la vista gorda a las actividades de los miembros del Polisario en suelo español, independientemente de la magnitud de estas actividades.
Lo que deben saber los medios españoles, que esconderse detrás de los hechos humanitarios no afectará al Estado marroquí ni a su pueblo, pero el asunto repasa los límites de las gestiones diplomáticas y llegó hasta el punto de una estúpida tropedez en justificar un acto que no se puede justificar.
El gobierno español, y con él los dos medios de comunicación españoles, involucrados en un estado de traición a la buena vecindad, que quedó expuesta al ritmo de la velocidad de la luz, haciendo que la decisión española se tambaleara al azar con la abundancia de justificaciones infantiles para eludir su comportamiento imprudente, que colocó a este gobierno en el dilema de defraudar al Poder Judicial español al aceptar la entrada de una persona con identidad Falsificada,y que tiene denuncias presentadas en su contra ante la justicia con acusaciones graves y descomunales que no pueden pasarse por alto ni olvidarse, como crímenes de guerra, violación, secuestro y encubrimiento, sabiendo que tomar la decisión en este caso requería que el responsable español evocara el caso de Pinochet, quien fue detenido a pesar de su necesidad para recibir tratamiento médico, él mismo responsable por arte de magia se convierte en un defensor humanitario en el caso de Ibrahim Ghali, sin embargo, esta justificación no se sostuvo ante el juez de instrucción con la demora en la detención e investigación de Pinochet.
En segundo lugar, frente a un vecino siempre dispuesto a mejorar las relaciones bilaterales con el vecino del norte, cuando el gobierno español participó de forma criminal y con voluntad política, al aceptar la entrada de una persona que cometió delitos contra marroquíes, estos delitos que deben de ser sometidos al seguimiento judicial. Llega, y con documentación falsificada, creyendo que lo recibieron en Zaragoza, la capital de Aragón. Y fue transportado en ambulancia a unos 120 km hasta Logroño, que pertenece a otra provincia, La Rioja, ya que ocultará las características de su participación en el delito de encubrimiento de un imputado requerido por la justicia.
Y como dice el proverbio Arabe, “el alma es querida por Dios”, así el sufrimiento, la opresión y el insulto de los débiles encuentran su eco en la justicia mundana antes que la el más allá.