Este sábado se cumple un año desde la frontera del Tarajal cerrara sus puertas. Unas puertas que siguen sin fecha de reapertura a causa de la situación sanitaria pero que ha generado consecuencias negativas, y no pocas, a ambos lados de la misma. Les ofrecemos un repaso de cómo se ha desarrollado este año y de estas consecuencias para los ciudadanos del cierre fronterizo en un panorama en el que la incertidumbre sobre el futuro es el gran protagonista.

Apenas unas horas antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara la declaración del primer Estado de Alarma en nuestro país, Marruecos se adelantaba y de forma unilateral anunciaba el cierre de sus fronteras con España, incluidos los pasos terrestres de Ceuta y Melilla.

Era el día 12 de marzo de 2020 y Marruecos daba de plazo hasta las seis de la mañana del día 13, justo hoy hace un año, para que sus nacionales regresaran antes de quedar atrapados en nuestra ciudad. Un cierre que, en aquel momento, nadie se imaginaba que se prolongaría no solo durante semanas o meses, sino que alcanzaría, como ha sucedido finalmente, un año sin que los habitantes de los dos lados de la frontera pudieran transitar entre ambos.

Con algo más de tiempo contaron los españoles y resto de ciudadanos europeos que se encontraban con Marruecos en el momento del cierre fronterizo, convirtiéndose nuestra ciudad en aquellos primeros días de Estado de Alarma, miedo e incertidumbre, en los que el Puerto también permanecía cerrado para los ceutíes, en zona de paso de las cientos de caravanas de ciudadanos europeos que trataban de regresar a sus países de origen y que lo hacían saliendo del país vecino a través de la frontera de Ceuta.

Atrapados tras el cierre fronterizo

Este cierre fronterizo y los plazos establecidos para transitar por la frontera antes del cierre definitivo no fueron, sin embargo, suficientes para evitar que cientos de ciudadanos quedaran atrapados a ambos lados de la frontera, generando uno de los grandes desafíos a los que se tuvo que enfrentar nuestra ciudad durante las primeras semanas del Estado de Alarma: la de atender a todos aquellos ciudadanos marroquíes que se habían quedado atrapados en Ceuta, sin un lugar en el que permanecer en un periodo de tiempo en que se había decretado el confinamiento domiciliario. Un lugar que finalmente fue el polideportivo de La Libertad, en el caso de los mayores de edad, y el de Santa Amelia, en el caso de los menores extranjeros no acompañados que no estaban tutelados.

Una solución provisional que acabó extendiéndose durante más de tres meses, generando no pocas quejas de los vecinos de la zona ante los incidentes que se producían tanto en el interior como en el exterior del polideportivo y que finalizó con el traslado de los adultos a una nave habilitada en el Tarajal.

Primeras repatriaciones

Este traslado se producía justo después de las primeras repatriaciones, que se producían en el mes de mayo, y en las que, junto a las personas que permanecían residiendo en la nave, lograban salir de Ceuta muchos de los familiares de ceutíes y trabajadores transfronterizos que no lo habían hecho en el momento del cierre de la frontera presuponiendo que el mismo duraría apenas unos días. Así, en apenas 3 días salieron de nuestra ciudad más de 270 personas a través del pasillo humanitario abierto entre los dos países.

Unos meses después, entre septiembre y octubre, volverían a producirse nuevas repatriaciones desde Ceuta a Marruecos, logrando regresar a su país 268 personas, en su mayor parte mujeres, en tres nuevas salidas a través de la nueva apertura de ese pasillo humanitario.

Pese a ello, aún quedan marroquíes que permanecen en la ciudad. Es por ello que desde la Delegación del Gobierno se mantiene abierta una lista a la que quienes quieran regresar al país vecino pueden apuntarse de cara a una nueva apertura de ese pasillo en el futuro. Una apertura, para la que han explicado fuentes de la Delegación del Gobierno, las autoridades de nuestro país siguen trabajando en colaboración con las de Marruecos.

Los barcos de repatriación desde Tánger

Algo más complicado lo han tenido para regresar los ceutíes que quedaron atrapados en Marruecos a pesar de la prórroga de 10 días tras el cierre de marzo para abandonar el país. En su caso, han tenido que recurrir a los servicios de la embajada de España en Marruecos que puso a su disposición barcos que partían desde Tánger primero hasta Málaga y posteriormente hasta Algeciras, tanto para ciudadanos españoles como para ciudadanos comunitarios.

El primero de ellos partía el 22 de mayo desde el Puerto de Tánger con 711 personas a bordo, desde entonces, la salida de los mismos ha sido continua de la mano de las compañías Balearia y Trasmediterránea.

En varias ocasiones a lo largo de este año los ceutíes atrapados en Marruecos han requerido que al igual que se permite la salida de marroquíes desde Ceuta, el pasillo humanitario se abra también en sentido contrario para regresar por vía terrestre a nuestra ciudad, sin que, por el momento, sus peticiones hayan sido escuchadas.

Primer año sin OPE en tres décadas

El pasado mes de julio, concretamente el día 14, Marruecos decidía abrir sus fronteras marítimas y aéreas, excluyendo deliberadamente las de las dos ciudades autónomas. En aquellos días, además, se confirmaba lo que era un secreto a voces desde semanas antes, la cancelación por primera vez en tres décadas de la Operación Paso del Estrecho.

Una decisión tomada con el fin de mantener las garantías sanitarias pero que tenía no pocas repercusiones para la economía del Puerto de Ceuta para el que la OPE supone un tercio de sus ingresos de todo el año. Un tránsito de pasajeros marroquíes de regreso a su país de origen por vacaciones cuyo futuro para este año es de auténtica incertidumbre a apenas 3 meses de su fecha tradicional de inicio.

Las consecuencias económicas del cierre fronterizo

Unas consecuencias económicas del cierre fronterizo que no solo se han dejado notar en el Puerto, sino que han afectado a la ciudad en su conjunto y muy especialmente al sector comercial y hostelero, que ya venía sufriendo los desmanes fronterizos previos a la llegada de la pandemia pero a la que esta ha terminado de sepultar.

A lo largo de los últimos meses han sido muchos los comercios locales y franquicias que se han visto obligados a echar la persiana y, sin duda, el cierre fronterizo, sumado a los cierres obligados por el estado de alarma y la caída de la movilidad y en consecuencia del consumo, ha sido un factor determinante.

Pero si dura ha sido la crisis generada en nuestra ciudad, aún más cruenta lo ha sido al otro lado de la frontera. Según medios marroquíes, un 90 por ciento de los comercios de Castillejos (Fnideq) se han visto obligados a cerrar a causa del cierre fronterizo, a lo que se ha sumado la imposibilidad de regresar a sus trabajos de los miles de transfronterizos que, cada día, cruzaban la frontera para prestar sus servicios en Ceuta, desde empleadas del hogar a camareros, pasando por carpinteros o electricistas que han perdido su única fuente de ingresos con el cierre de la frontera.

Así las cosas, durante las últimas semanas los viernes se han convertido en jornadas de concentraciones reivindicando la reapertura de la frontera con Ceuta. Unas manifestaciones que en algunos casos han derivado en incidentes violentos.

La incertidumbre respecto al futuro

A día de hoy, sin embargo, sigue sin haber fecha para la reapertura de la frontera entre los dos países y el Ministerio del Interior en nuestro país sigue notificando a través del Boletín Oficial del Estado la prórroga de la misma. En este momento, la última prórroga establece el cierre de la frontera hasta el próximo 31 de marzo, aunque todo hace indicar que el mismo volverá a prorrogarse.

Esta situación, a la que se suma la cancelación de la Reunión de Alto Nivel entre ambos países prevista para el pasado mes de diciembre, no hace más que sumir en la incertidumbre todo lo que tiene que ver con las relaciones fronterizas entre los dos países, especialmente en lo que se refiere al futuro de los trabajadores transfronterizos, las relaciones comerciales o la Operación Paso del Estrecho, también para las familias que quedaron separadas tras el cierre fronterizo, unas en nuestro país y otras en Marruecos.

Así, este sábado se cumple un año de esta situación de anormalidad que tiene consecuencias y marca a los habitantes de ambos lados sin que en ninguno de los casos se tenga idea de cuándo volverá a abrirse la puerta entre dos países vecinos.

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