Rabat echa un pulso a Berlín por la disputa sobre la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. España hace equilibrios para mantener su postura tradicional al respecto

Durante unas horas la bandera de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), ondeó el sábado por la mañana en la fachada del más pequeño de los parlamentos regionales de Alemania, el de Bremen, con motivo del 45 aniversario de su fundación por el Frente Polisario. Ese fue el detonante para que una envalentonada diplomacia marroquí desencadenase, el lunes 1 de marzo, una crisis con Berlín. El ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, envió una nota ordenando a todo el Gobierno, incluido su jefe, la “suspensión de cualquier contacto, interacción o acción de cooperación (…) con la Embajada alemana en Marruecos, con los organismos de cooperación y las fundaciones políticas alemanas” que operan en Rabat. Continua