La proclamación del Presidente Trump reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara ha puesto los focos de nuevo en un conflicto olvidado. El movimiento choca contra la ley internacional, pero fue bienvenido con un predecible entusiasmo por Marruecos, que desde hace mucho dice que el territorio es suyo. Tampoco sorprendió que las capitales europeas apenas mostraran su enfado. Porque, aunque siempre han reafirmado su compromiso con las posiciones internacionales para resolver el conflicto a través de un proceso de paz supervisado por la ONU, han vuelto a rehuir el tema para no mostrar su posición sobre el territorio, su estatus legal y las afirmaciones de Marruecos.

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