La política española hacia África sigue atrapada en bucle, obsesionada con la represión de los movimientos y con las devoluciones y deportaciones

Ceuta, Melilla, Motril, Granada, Almería, Cádiz, Tarifa, Alhucemas, Chafarinas, Perejil, Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife… Son los nombres de algunos lugares donde se han producido crisis migratorias desde el comienzo de la década de 1990, cuando aparecen las primeras pateras cruzando el Estrecho, en paralelo a la exigencia de visado para ciudadanos de Marruecos, Túnez y Argelia. En este 2020 de pandemia han vuelto a proliferar las noticias sobre llegadas de migrantes a Canarias y también las narrativas en clave de crisis y emergencia.

Una crisis, según la RAE, es un “cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”. ¿Hasta cuándo vamos a seguir refiriéndonos a esta realidad como una crisis? La llegada de migrantes a las costas españolas es un elemento continuo en los últimos treinta años. Y si ampliamos la mirada a toda la frontera sur europea, es patente que estas crisis … Continuar leyendo