20 de mayo de 2026

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Informe estadounidense: Marruecos emerge como una potencia regional estratégica entre África y Europa

BOUBEKRI MOHAMMED YASSER

En un contexto marcado por profundas transformaciones geopolíticas en el norte de África y el Sahel, el centro de estudios estadounidense «Stimson Center» ha publicado un nuevo informe estratégico en el que sitúa a Marruecos como uno de los actores regionales más influyentes y dinámicos del continente africano.

El documento, titulado “Morocco Country Policy Report”, sostiene que Marruecos ha dejado de ser únicamente un aliado tradicional de Occidente para convertirse en una “potencia regional media emergente”, capaz de conectar Europa, África y el espacio atlántico a través de una estrategia política, económica y diplomática cada vez más ambiciosa.

El informe, publicado el 15 de mayo del 2026, analiza el posicionamiento del Reino marroquí en ámbitos clave como la economía, la seguridad, la industria, la energía y la política exterior, al tiempo que identifica los desafíos internos que todavía condicionan su evolución.

Según el análisis del centro estadounidense, Marruecos ha logrado consolidar una imagen de estabilidad relativa en una región afectada por conflictos, golpes de Estado y tensiones de seguridad, especialmente en el Sahel.

El informe destaca que Rabat ha sabido aprovechar su posición geográfica privilegiada y sus vínculos históricos con Europa y África para presentarse como un “puente estratégico” entre el norte y el sur del Mediterráneo.

Asimismo, subraya el fortalecimiento de las relaciones entre Marruecos y Estados Unidos en materia militar, tecnológica y de seguridad, además de la creciente cooperación con la Unión Europea en cuestiones migratorias, energéticas y logísticas.

Uno de los aspectos centrales del informe es la transformación económica e industrial que vive Marruecos desde hace varios años.

El documento resalta especialmente el desarrollo de sectores como la industria automovilística, la aeronáutica, las energías renovables, las baterías eléctricas, y los minerales estratégicos.

Para el Stimson Center, Marruecos busca posicionarse como una plataforma industrial y logística de alcance internacional, conectando los mercados europeos y africanos gracias a infraestructuras como el puerto de Tánger Med, las zonas industriales y francas, y la modernización de su red ferroviaria y viaria.

El informe también señala que Rabat apuesta por desempeñar un papel relevante en la transición energética mundial, especialmente en el mercado de los vehículos eléctricos y las baterías, aprovechando sus importantes reservas de fosfatos y minerales críticos.

El informe dedica igualmente un espacio importante a la cuestión del Sáhara Occidental marroquí.

Según el documento, el creciente apoyo internacional a la propuesta marroquí de autonomía ha reforzado la posición diplomática de Marruecos en los últimos años.

Al mismo tiempo, el análisis advierte de que las tensiones persistentes entre Marruecos y Argelia continúan siendo uno de los principales factores de bloqueo político y económico en el Magreb.

Para los autores del informe, la rivalidad entre Rabat y Argel afecta directamente a las perspectivas de integración regional y estabilidad en el norte de África.

A pesar de la valoración positiva sobre el ascenso regional marroquí, el informe también menciona importantes desafíos internos que siguen presentes como el desempleo juvenil o la presión sobre los recursos hídricos.

El Stimson Center considera que el futuro del modelo marroquí dependerá en gran medida de su capacidad para equilibrar crecimiento económico, cohesión social y estabilidad política.

La relevancia de este informe no reside únicamente en su contenido, sino también en la institución que lo publica. Los think tanks estadounidenses suelen influir en los debates estratégicos y de política exterior en Washington.

Que un centro de análisis como Stimson Center describa a Marruecos como un actor estratégico emergente refleja el cambio progresivo en la percepción internacional del Reino dentro de los círculos occidentales.

La imagen que proyecta el informe es la de un Marruecos que ya no se limita a ser un socio de seguridad o un aliado económico, sino un país que aspira a desempeñar un papel central en la redefinición de los equilibrios geopolíticos entre Europa, África y el Atlántico.

La gran cuestión ahora es si Marruecos logrará transformar este reconocimiento internacional en una influencia económica y social sostenible a largo plazo, o si las tensiones regionales y los desafíos internos terminarán frenando su ascenso.