España impulsa el español en Fez… mientras la derecha española combate el árabe en las escuelas de España
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BOUBEKRI MOHAMMED YASSER
Mientras España continúa expandiendo su lengua y cultura fuera de sus fronteras mediante acuerdos académicos con universidades marroquíes, crece la polémica por la postura de ciertos partidos de derecha españoles contra la enseñanza del árabe y la cultura marroquí dentro del propio territorio español.
La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez firmaron recientemente un nuevo acuerdo destinado a reforzar la enseñanza del español y promover la cooperación académica y cultural entre Marruecos y España.
A este impulso se suma también la reciente firma del acuerdo de colaboración entre la Universidad Euromed de Fez y Instituto Cervantes para fomentar la lengua española y fortalecer el intercambio cultural y universitario entre ambos países.
España considera la difusión del idioma español como una herramienta estratégica de influencia cultural y diplomática, financiando programas educativos y acuerdos universitarios en Marruecos y en numerosos países del mundo.
Sin embargo, esta política de apertura cultural en el exterior contrasta con el discurso de algunos sectores políticos dentro de España. Partidos como Alberto Núñez Feijóo y Vox han criticado en diversas ocasiones los programas de enseñanza de lengua árabe y cultura marroquí en centros educativos españoles, especialmente en comunidades con fuerte presencia de familias marroquíes.
Lo que rara vez mencionan estos sectores políticos es que los programas de enseñanza de lengua árabe y cultura marroquí en España son financiados íntegramente por Marruecos, impartidos por profesores enviados oficialmente desde el Reino de Marruecos y desarrollados fuera del horario lectivo oficial de las escuelas españolas, sin sustituir materias del currículo educativo español.
Diversos representantes de Vox han pedido incluso la eliminación de estos programas educativos, argumentando que afectan a la “identidad española”, mientras desde sectores del Partido Popular se han apoyado restricciones y controles más estrictos sobre estas iniciativas culturales.
Para numerosos observadores, esta situación refleja una evidente doble vara de medir: cuando España promueve el español en Marruecos se habla de cooperación, intercambio cultural y enriquecimiento mutuo; pero cuando se trata de preservar la lengua y cultura de miles de niños marroquíes en España, algunos sectores políticos lo presentan como un problema.
Expertos en educación e integración recuerdan que el respeto a la diversidad lingüística y cultural favorece la convivencia y la integración social, y no representa ninguna amenaza para la identidad ni para la cohesión del país.