Casablanca saca a la luz restos humanos de 773.000 años que reabren el debate sobre el origen de nuestra especie
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BOUBEKRI MOHAMMED YASSER
Un equipo internacional de investigadores ha anunciado este miércoles un hallazgo arqueológico de primer orden en Marruecos: restos humanos con una antigüedad de aproximadamente 773.000 años descubiertos en una cueva del yacimiento de Thomas Quarry I, en las inmediaciones de Casablanca. El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista científica Nature, llena un vacío crucial en la historia de la evolución humana en África.
Los fósiles proceden de la cavidad conocida como Grotte à Hominidés, un enclave estudiado desde hace décadas por su riqueza arqueológica. Aunque parte de los restos fueron recuperados durante excavaciones iniciadas en 2008, los resultados definitivos y su datación precisa no han sido presentados hasta ahora, tras años de análisis geológicos y antropológicos.
El conjunto de restos humanos incluye:
• Dos mandíbulas de adultos, una de ellas casi completa y otra parcial.
• La mandíbula de un niño de alrededor de un año y medio, excepcionalmente bien conservada.
• Varios dientes humanos aislados.
• Algunas vértebras.
• Un fémur, el hueso más grande del conjunto, que presenta marcas de dientes de un gran carnívoro, probablemente una hiena.

Además de los restos humanos, los arqueólogos han recuperado cientos de herramientas de piedra y miles de huesos de animales, lo que indica que la cueva fue utilizada tanto por humanos primitivos como por grandes depredadores.
El estudio ha sido liderado por el prestigioso paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin, del Collège de France y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, junto a un equipo internacional en el que participan investigadores europeos y marroquíes, entre ellos especialistas del Instituto Nacional de Ciencias de Arqueología y Patrimonio de Marruecos (INSAP).
La datación de los restos se ha realizado mediante análisis paleomagnéticos de alta precisión, una técnica que permite identificar cambios conocidos en el campo magnético de la Tierra registrados en las capas geológicas. Gracias a este método, los científicos han podido situar los fósiles en unos 773.000 años de antigüedad, con un margen de error muy reducido.
Los investigadores subrayan que no se trata de Homo sapiens, es decir, no son humanos modernos. Los fósiles muestran una combinación de rasgos primitivos y más evolucionados, lo que sugiere que pertenecían a una población humana muy antigua, probablemente relacionada con formas avanzadas de Homo erectus.

Según explica Hublin, estos individuos podrían estar muy cerca del grupo poblacional del que más tarde se separaron las líneas evolutivas que dieron origen al ser humano moderno en África y a los neandertales en Eurasia, aunque los científicos evitan, por ahora, afirmaciones categóricas.
El descubrimiento es especialmente importante porque cubre un periodo muy poco documentado del registro fósil africano, entre hace aproximadamente un millón de años y 600.000 años, una fase decisiva en la evolución del género Homo.
Marruecos refuerza así su posición como uno de los territorios clave para comprender los orígenes de la humanidad. No en vano, en Jebel Irhoud se encontraron hace años los fósiles más antiguos conocidos de Homo sapiens, con unos 315.000 años de antigüedad.
Con este nuevo hallazgo en Casablanca, el país añade una pieza fundamental a un rompecabezas científico que sigue incompleto, pero que cada vez permite dibujar con mayor claridad una historia mucho más antigua, compleja y africana del origen del ser humano.