Paren el suministro de armas a Marruecos, Arabia Saudí y Emiratos Árabes…

La ocultación de los conflictos bélicos por los medios de comunicación en los que un Estado está involucrado es todo un índice de su complicidad, directa o indirecta, con las guerras y los negocios que de ellas se derivan. Ocultación que, así mismo define a los propios gobiernos en su comportamiento real, ya que una cosa es lo que dicen que son, y otra cosa lo que realmente son y por tanto a quién sirven.

Las guerras imperialistas no son cosa del pasado. En la tradición de los partidos que se reclaman de las aspiraciones de los trabajadores y los pueblos, las guerras han marcado siempre una frontera. En sus orígenes, los partidos socialistas defendieron los principios de una política antibelicista, en total oposición a la guerra y al militarismo. En el caso del PSOE, que nació como partido socialista ligado a la Internacional de Trabajadores, es bastante conocida cuál fue su posición en conflictos armados, que desde 1888 hasta 1917 involucraron a la burguesía española y la monarquía en guerras coloniales como las de Cuba y Filipinas, y en la misma guerra de África (Marruecos).

En el Congreso de la Internacional Socialista de 1896, con la participación de delegados españoles, se aprobó un mensaje contra las guerras coloniales de Cuba y Filipinas, “saludando a todos los que lucha por conquistar su nacionalidad”. En la actividad política cotidiana, los reagrupamientos socialistas hicieron campaña permanente contra las guerras coloniales, oponiéndose a la recluta discriminada de soldados; ya que los hijos de familias que podían pagar la cuota de dinero exigible se salvaban del reclutamiento forzoso.

La injerencia de la burguesía española y de la monarquía en Marruecos, a principios del siglo XX, está vinculada al reparto de África diseñado por las principales potencias europeas. Lanzaron empresas que conocían las riquezas mineras de la zona, y se pusieron a la cabeza establecieron las infraestructuras necesarias para su explotación; lo que motivó el rechazo de los indígenas a la operación colonial. ¡Ni un hombre, ni un céntimo para la guerra de Marruecos! Esa fue la consigna de lucha contra el movimiento colonizador de principios del siglo XX.

Estas referencias históricas de la oposición socialista a las guerras coloniales de la burguesía española deben ser tenidas en cuenta a la hora de entender el actual conflicto armado entre Marruecos y el pueblo saharaui, que tiene su origen en la traición de España al mandato descolonizador de las NNUU. En 1975 Juan Carlos de Borbón, que asumía ya en la enfermedad de Franco las funciones de la jefatura del Estado, negocia la entrada de tropas de ocupación marroquíes, regimientos de tanques y blindados en el Sáhara Occidental detrás de la “Marcha Verde” y de tropas mauritanas por el Sur, ante la retirada del Ejército español. Lo cual se acababa de pactar en Madrid con el reparto de los bienes mineros y pesqueros del Sáhara…. Continuar leyendo