José Carlos Díez – 2 de noviembre de 2021

La pasada semana el INE publicó el PIB, la EPA y el IPC. El PIB registró un fuerte crecimiento del 2% trimestral, similar al de nuestros socios europeos, después de conocer que tanto China como EEUU se han parado en seco en el 3tr21. La causa del frenazo de China y EEUU fue la inflación y el problema de suministros que ha obligado a parar fábricas y a no poder atender la demanda. En el gráfico posterior se observa que España va retrasada en la recuperación y eso ha generado un interesante debate sobre las causas.

A continuación, intentaremos aclarar el enigma de la productividad que ya comenté hace tres meses con los datos del 2tr21.

En el caso de la Eurozona no conocemos aún el dato desagregado de PIB, pero en España sí. El problema de España fue que la caída en 2020 fue mayor que el resto y la recuperación más lenta. El turismo pesa en nuestro PIB y en el PIB mucho más que el resto de países. El peso era del 12% en 2019 y el turismo sigue un 50% por debajo de antes de la pandemia. Por lo tanto, solo el turismo explicaría que nuestro PIB siga un 6% por debajo de sus niveles de 2019 y desmiente que el problema sea únicamente una infraestimación del INE.

En este informe desde el principio de la pandemia descartamos una mini crisis de dos meses como nos decían la ministra Calviño y el ministro Escrivá, y que la recuperación fuera a ser en V. La causa es que turismo suponía 3 millones de empleos y costaría años recuperar a ese sector. Ahora soy más optimista gracias a las vacunas pero aún así cuesta eliminar todas las restricciones para viajar a otros países y eso dificulta enormemente la normalización del turismo internacional.

En el gráfico anterior se observa la evolución de la productividad que siguió cayendo en el 3tr21. El INE, al igual que todos los institutos de estadística del mundo, miden el empleo y el PIB y la diferencia es la productividad que no se mide. Por lo tanto, si hay errores de estimación tanto en el PIB como en el empleo se acaban reflejando en la productividad. Es muy complicado argumentar por qué la productividad se ha desplomado un 20% en España y es probable que haya errores de estimación.

Como llevo advirtiendo desde que comenzó la pandemia hay que analizar con mucha cautela los datos de PIB de todos los países. En el caso español, el INE estima el PIB anual y hasta dentro de dos años no conoceremos el dato definitivo. El INE usa indicadores para estimar el PIB trimestral a la espera de recibir los datos y es lógico que con una crisis tan compleja como la de 2020 esos indicadores no reflejen correctamente la evolución de la actividad.

Por esta razón en este informe he dado más importancia a los datos de afiliados a la Seguridad Social y a las ventas de las empresas registradas en el IVA que al PIB.

La mayor diferencia entre el PIB y las ventas de IVA está en el consumo privado. Pero la mayor diferencia fue entre el verano de 2020 y la primavera de 2021. Si recuerdas con datos mensuales de IVA en este informe ya hablamos de recuperación desde febrero después de la nevada Filomena que paró el país, la producción y el PIB. Y con esos mismos datos ya empezamos anticipar la menor intensidad de la recuperación desde que comenzó el verano. En el 3tr21 tanto el consumo privado como las ventas en IVA confirman que el consumo privado disminuyó el pasado trimestre.

El ministro Escrivá pone en cuestión los datos del INE ya que sus datos de afiliados a la Seguridad Social han ido francamente bien este verano. También en la EPA y por esa razón el INE ha estimado un fuerte crecimiento del PIB del 2% trimestral y 8% anualizado el pasado trimestre. Pero el INE estima muchas más cosas, por ejemplo el índice de precios. Los precios de la cesta de los consumidores en los últimos seis meses han subido 3 puntos porcentuales, mucho más que el empleo. Y las familias en la primavera ya se habían gastado el aumento de la tasa de ahorro del 2020. Por lo tanto, la subida de la inflación ayuda a explicar la caída del consumo privado. Los consumidores tienen más renta pero menor capacidad de compra y pueden comprar menos bienes y servicios.

Sin embargo, el dato del 3tr21 registró un fuerte crecimiento de la inversión y de las exportaciones. Esto es más normal en una recuperación ya que el empleo y el consumo privado suelen ser indicadores retrasados de ciclo. El problema es que la crisis energética y de suministros mundial anticipa un 4tr21 con menor crecimiento. Estimando un crecimiento del 1% trimestral en el 4tr21, lo cual en este escenario global es optimista, el crecimiento promedio en 2021 estaría próximo al 4,5%. Muy intenso pero muy por debajo del 6,5% que estimó el Gobierno en su cuadro macro de sus presupuestos hace apenas un mes. El problema es que también se aleja la previsión del 7% que el Gobierno espera para 2022.

La incertidumbre en el mercado energético es máxima y eso va a condicionar la inflación, el consumo privado, la inversión de las empresas y la creación de empleo. Putin autorizó a Gazprom a aumentar sus reservas de gas para atender la demanda en Europa y el precio cayó un 15% la pasada semana. No obstante, sigue en máximos de la última década y muy por encima de hace un año. En Austria el Gobierno ya ha advertido a la población de posibles problemas de suministros y ya están tomando medidas para prevenir.

En España el Gobierno no ha anunciado aún nada y ya ha empezado el debate y las críticas, que es uno de nuestros deportes nacionales. La probabilidad de apagones de electricidad es muy baja, el problema es de precio, no de cantidad. En la última década en España se han instalado 15 GWh de renovables y sólo de energía eólica hay 28 GWh, cuatro veces la capacidad de la energía nuclear. El problema de suministro es en el gas y en invierno hay más viento y nuestro sistema eléctrico es menos gasdependiente.

Este pasado fin de semana con la borrasca y el viento, la energía eólica ha producido la mitad de la electricidad que hemos consumido y el precio en el pool se ha desplomado desde 200€/MWh a 80€. En la madrugada del sábado el precio se desplomó hasta 15€/MWh. También hay más lluvias y energía hidráulica. Y en el caso extremo que no haya gas, viento, haya sequía y un invierno muy frío se podrían volver a activar las centrales térmicas de carbón.

El problema de suministro está en el gas. A los problemas por el norte con Putin se unen los problemas por el sur con Argelia y Marruecos que nos afectan más a España. España está conectada a tres grandes tubos que suministran gas desde Argelia. Dos, los más grandes, pasan por Marruecos. Su contrato vencía y los dos países, en conflicto territorial por el Sahara, no los han renovado. España en octubre ha llenado sus tanques de reservas que garantizan 40 días de consumo total. El tubo cerrado suponía un 25% del gas que consumimos. Por lo tanto, las reservas permitirían sustituirlo durante 160 días, o sea más de 5 meses que nos permitiría pasar el invierno. Argelia se ha comprometido a invertir en su actual gaseoducto directo hasta Almería para aumentar su capacidad desde 8.000 mill de m3 hasta 10.000 mill. en enero. Y el resto transportarlo por barcos metaneros. Si el invierno es muy frío y aumenta la demanda de calefacciones podría haber problemas de suministros en febrero. Los precios por barco serán más caros, salvo que veamos una caída de demanda intensa de gas en el mundo y especialmente en Asia y China.

El escenario más probable sigue siendo de recuperación pero con más viento en contra. El principal problema es la inflación, por el problema del gas, y también la falta de suministros. Los salarios en Europa parten de muy abajo y subirán. Si suben hasta el 2% -objetivo de inflación del BCE-, el banco central podría retirar los estímulos de la pandemia gradualmente. Si los salarios suben por encima del 3% en promedio de la Eurozona y los inversores temen a la inflación y a una reacción brusca del BCE, podríamos tener tensión en los mercados y en las primas de riesgo que siguen contenidas.