La ex ministra de Exteriores declara que “todo se ha hecho conforme a la ley”

Arancha González Laya ha validado su actuación en la entrada a España del líder del Frente PolisarioBrahim Ghali por la que ha declarado esta mañana en calidad de investigada. La ex ministra de Asuntos Exteriores ha insistido ante el magistrado de Zaragoza que investiga esta llegada, Rafael Lasala, que su departamento no realizó ningún movimiento irregular y que el histórico dirigente saharaui entró en el país con todas las garantías y sin violentar las leyes.

“Todo se ha hecho conforme a la ley”, ha dicho. La ex ministra ha esquivado algunas preguntas del instructor amparándose en que muchas de las cuestiones por las que le preguntaba eran de carácter secreto.

En concreto, según han aclarado fuentes jurídicas, se ha apoyado en un acuerdo del Consejo de Ministros de octubre de 2010 que considera como secreto o asunto reservado, indican las mismas fuentes, la gran mayoría de las actuaciones en las que interviene el Ministerio de Asuntos Exteriores.

En su comparecencia, González Laya no ha contestado a las preguntas del las acusaciones populares y sí a las del juez, la Fiscalía y la Abogada del Estado.

La ex titular de la cartera de Exteriores se ha sentado ante el instructor pasados unos minutos de las 13.00 horas después de que el juez le denegara la petición de declarar por videoconferencia desde los juzgados de Plaza de Castilla. Fue la Abogacía del Estado, que ejerce su representación, quien solicitó que el interrogatorio de la ex ministra se produjera de manera no presencial. El magistrado no le dio recorrido y la citó para hoy.

Según ha asegurado la ex ministra a los periodistas a las puertas del juzgado, ha acudido con “mucha tranquilidad” y con voluntad de “transparencia” para aportar “todas las explicaciones que puedan ayudar” al instructor en la investigación de los hechos, recoge Europa Press.

Lasala tomó la decisión de imputarla tras la declaración de Villarino, que afirmó que fue Laya la que le comunicó, dos días antes de la llegada de Ghali, que había recibido desde Argelia una petición para atenderlo médicamente del grave Covid-19 que padecía. Añadió que «no estaba sola en esa decisión», sin especificar a quién se refería. Su jefa le pidió, según su declaración, que actuara con «discreción».

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