Uno de cada cinco españoles cree Marruecos se hará con el control de Ceuta y Melilla de aquí a 20 o 25 años, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de junio. Además, un 15,1% considera que, de hecho, ya son «en el fondo» dos ciudades marroquíes.

A pesar de ello, una gran mayoría de la muestra -el 75,4%- sostiene que Ceuta y Melilla son «dos ciudades tan españolas como Málaga o La Coruña». Pero cuando se pregunta qué será de ellas en 2040 o 2045, sólo la mitad (53,6%) se muestra convencida de que su estatus no habrá cambiado y continuarán formando parte de España, mientras que un 20,3% da por hecho que «habrán pasado a formar parte de Marruecos».

Así se desprende de la encuesta realizada por el organismo demoscópico que preside José Félix Tezanos tras la invasión de Ceuta del pasado mes de mayo. El barómetro del CIS ha incluido dos preguntas específicas sobre las dos ciudades autónomas con el fin de constatar la opinión ciudadana sobre sendos territorios españoles del norte de África.

Amenazas de Marruecos

Durante la citada crisis diplomática entre España y Marruecos que derivó en sucesivas avalanchas de inmigrantes durante 72 horas, las retransmisiones en directo de algunas televisiones del país vecino mostraban sus ansias anexionistas y denunciaban la «ocupación» española de la ciudad autónoma.

«En directo desde Castillejos: se ha desalojado la ciudad ocupada de Ceuta», rotulaba sus informaciones una televisión nacionalista. Asimismo, términos relacionados con ‘territorio ocupado’, ‘invasión’ y ‘desalojo’ marcaron los reportajes desde el lado marroquí. Por su parte, un medio pro saharaui, esta vez desde Suecia para evitar represalias del Reino alauita, describía la crisis como un «chantaje» y un «ataque marroquí» contra nuestro país.

Unos medios que no hacen sino plasmar la ideología de las autoridades marroquíes al respecto. El pasado mes de junio, la Cámara de Representantes de Marruecos señalaba a Ceuta como una ciudad marroquí «ocupada» y denunciaba «segundas intenciones» y «falsedades» en la moción aprobada por el Parlamento Europeo que afeaba la estrategia de Rabat de poner en riesgo la vida de miles de menores como respuesta a la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

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