La democracia, incluso la de más solera, la decana, es reversible. Debemos cuidarla y regarla cada día, como una delicada planta que renueva el oxígeno de la atmósfera. Si dejamos de hacerlo en algún momento (4 años de Trump es mucho tiempo) se vuelve mustia, se marchita e incluso ella puede morir, y nosotros asfixiarnos.

Lo que acabamos de ver en EEUU es un aviso para todos los países del mundo; preferentemente para los que entre sus dirigentes tienen al “Trumpismo” como referente ideológico; Bolsonaro de Brasil o Abascal en España, entre ellos. Son aprendices de brujo del fascismo italiano o alemán. Se trata de llegar al poder mintiendo; engañando a la ciudadanía agazapados bajo la piel de un cordero. Utilizando los resquicios y las posibilidades que les da la democracia, para acabar mostrando su verdadera cara de lobo, asaltarla y matarla.

Viendo las imágenes del asalto al Capitolio, en medio de una votación crucial para validar el resultado electoral; no podemos evitar recordar los paralelismos con la situación en Cataluña en los meses de septiembre, octubre de 2017.

El presidente electo, Bilden, calificó anoche esta acción como sedición. Hay 4 muertos y 50 detenidos. Todo apunta a que se abrirá un macroproceso judicial que puede acabar con Trump en la cárcel. Será la única forma de restablecer el maltrecho prestigio en el que ha quedado la democracia estadounidense.

¿ Se imaginan vds al presidente Bilden, dentro de 3 años, pidiendo el indulto para los presos, en aras a “no judicializar la vida política y restablecer la concordia civil” , alegando que “todos hemos sido responsables” como ha hecho algún ministro español ¿ Sería tan ridículo como querer disipar responsabilidades y querer comparar a los tribunales de justicia que dictaron sentencia firme, con el oportunismo político para aprobar unos PGE con el voto de socios indeseables, por ser precisamente defensores del golpismo.

Los seguidores de Trump se cifran en un 40% del electorado. Los seguidores de la secesión en Cataluña obtuvieron un 43% de los votos en 2017.

El 14 de febrero es el día de los enamorados y tenemos votaciones en Cataluña.

La moderna psicología afirma que mientras estamos enamorados sufrimos una “alteración mental transitoria” que no nos deja ver los hechos objetivos.

Espero que a los afectados por el “Procès” que fueron arrastrados a la locura colectiva de la RepubliquetaC@at de 8 segundos en 2017; para ese día ya se les haya caído la venda de los ojos.