En contra de lo que pensaban algunos, Marruecos ha tomado las medidas de control con anticipación y con un grado de seriedad que ha sorprendido en su entorno vecino. El 14 de diciembre, las autoridades marroquíes no dejaron volar —en un vuelo de la compañía Royal Air Maroc que salía de Casablanca y se dirigía a Madrid— a una ciudadana de origen chino por haberse pasado 15 minutos de las 72 horas desde que se hizo la PCR, que se exige para entrar en España. La mujer lo sabía, pero pensó que, siendo Marruecos, esos 15 minutos darían igual. Y, como a ella, esto ha sorprendido a muchos otros ciudadanos que han pensado que el país magrebí no se tomaría la pandemia en serio. Precisamente ha sido todo lo contrario. Continuar leyendo