Por Mustafá Akalay Nasser.Profesor-investigador en La Universidad Privada de Fez.

La vida de José Cruz Herrera está relacionada fundamentalmente con la ciudad de Casablanca, aunque no nació en esta ciudad, estuvo predestinado a residir en ella, y ambos se pertenecen. Dicha ciudad aparece a mansalva en su obra como un tema asiduo.

En la década de los treinta fijó su residencia en La antigua Dar el-Baida (Casablanca en árabe), cuya fundación se remonta al siglo X, es una ciudad con especial encanto pues, aparte de su privilegiada situación al borde del Atlántico, combina en sus calles y plazas, lo tradicional y lo moderno, este último estilo representado en el art decó de los años 20 y 30 del siglo pasado, obra de los arquitectos franceses que llevó el Alto Comisario Lyautey.

Desde esta exótica atalaya se erigió en estudioso de la tradición oriental árabe y de la cultura beréber, en luchador incansable por el diálogo entre los pueblos de ambas orillas del Mediterráneo y por el conocimiento de una parte de nuestra historia compartida. Su aproximación a los habitantes autóctonos, se distinguió fundamentalmente por su talante respetuoso, ofreciendo una imagen de Marruecos no peyorativa ni paternalista, todo lo contrario, una imagen idílica y en la que los fantasmas y prejuicios tendían a desaparecer o brillaban por su ausencia:

Los modelos de moras eran maravillosos; tal como llegaban al estudio, eran ya cuadros espléndidos; no había que cambiar nada. Cuatro telas modestas las llevaban con tanta gracia y tanta majestad que parecían princesas. Si estaban a gusto, no les interesaba el dinero que ganaran.”

Jose cruz herrera pintor orientalista español 

En opinión de los entendidos de la materia, José Cruz Herrera ha sido el pintor del Marruecos Francés o “el Jacques Majorelle”[1] andaluz por excelencia y quien tuvo el don de plasmar mejor que nadie el paisaje,  el ambiente, los colores y el alma marroquí. El artista de la Línea a través de sus cuadros o lienzos nos acerca también al prototipo o modelo de ciudad islámica que es “La Medina”, un ejemplo de civilización urbana que se ha conservado intacto frente a la ciudad europea de corte geométrico. La Medina así llamada es la parte antigua de la ciudad, típica y hermosa con sus calles estrechas, sus negocios de artesanía, alfombras y souvenirs. Patearla es, para los turistas, como vivir en ambientes de película o trasladarse a épocas remotas.

 José Cruz Herrera, como todo etnógrafo que se precie, capta vibrantes imágenes que recogen el convivir diario, escenas que conllevan toda la magia de Marruecos. Su obra se enmarca, o mejor dicho se inscribe en esa larga tradición pictórica española en Marruecos, y cuyos más ilustres representantes, fueron Mariano Fortuny, Josep Tapiró, Mariano Bertuchi, Julio Ramis, Antonio Fuentes.

En su obra, se pone especialmente de relieve la fuerza artística y su mano creadora forjando elementos plásticos, superficies estructuradas y coloristas composiciones.    


Las tres amigas. 1938. Cruz Herrera

[1]Jacques Majorelle, el gran pintor orientalista del Marruecos Francés. Su trabajo de arte más grande pasa por ser el Jardín Majorelle que él creó en 1924. Un color especial de azul que él utilizó extensivamente en el jardín se nombra en su honor, azul Majorelle.