Chakir Bouassel Afassi

A la vista del debate planteado el día 10 de junio en el seno del parlamento europeo sobre la propuesta de condena a Marruecos por el uso de menores como presión política, hay que subrayar varias cosas muy importantes:

El debate planteado en su mayoría se basó sobre las violaciones de los derechos de los menores tal como están establecidos en la convención internacional de los derechos de los niños.

El gobierno, a través de los eurodiputados españoles de partidos políticos tanto de derecha como de izquierda, tenía como objetivo lograr una condena del parlamento europeo a Marruecos, y si cabía la posibilidad, plantear alguna sanción como medida de presión.

 El gobierno español ha aprovechado la crisis migratoria en Ceuta y Melilla para buscar apoyo y solidaridad en las instituciones europeas teniendo en cuenta la sensibilidad que representa el problema de la inmigración de los menores no acompañados y para desviar la atención de la opinión pública nacional e internacional sobre el origen del conflicto entre España y Marruecos.  Lo que realmente  no tiene nada que ver con la crisis migratoria en primer plano, más bien, según las autoridades marroquíes, tiene mucho que ver con la entrada del líder del frente polisario a España con un pasaporte y una  identidad falsa  bajo la protección del gobierno español a pesar de las diferentes  advertencias de muchos sectores del Estado sobre los problemas que puede conllevar y la crisis que puede provocar, por un lado, y por otro lado, las múltiples  denuncias de ciudadanos españoles presentadas contra él  por presuntos delitos de  torturas, violaciones y crímenes de guerra. 

Si la cuestión de la inmigración, en particular de los menores, ha sido el centro del debate en el parlamento europeo, cabe destacar que la resolución ha alabado el papel fundamental de Marruecos en la lucha contra la inmigración irregular y su cooperación en diferentes materias de importante relevancia y han valorado su papel como un aliado estratégico de la Unión Europea.

 El gobierno español  ha calculado mal su dirección diplomática en la crisis bilateral que tiene con Marruecos, implicando a la Unión Europea de esta forma. De hecho, el texto final de la  resolución que ha sido aprobado con 397 votos a favor, 85 en contra y 196 abstenciones ha quedado muy lejos de una condena satisfactoria para España y se ha resumido en que el parlamento europeo “rechaza el uso del control fronterizo y de la migración, especialmente de menores no acompañados como presión política” y manda un mensaje bien claro a España de que la escalada en la crisis política y diplomática “no debería poner en peligro las relaciones entre Marruecos y la UE y sus Estados miembros”, ni la cooperación en múltiples ámbitos.

Independientemente de que esta resolución es una recomendación y no tiene carácter obligatorio, y que el parlamento europeo no es el órgano competente para controlar la aplicación y el respeto de la convención internacional de los derechos de los niños, sino que es una competencia de las diferentes instituciones de Naciones Unidas como es el caso de UNICEF, no nos impide interpretar políticamente los mensajes trasladados a ambas partes, que podemos resumir claramente en la solidaridad con España como miembro de la UE en la presión sufrida en las fronteras de Ceuta y Melilla considerando estas últimas  como fronteras exteriores de La UE, y rechazar el uso de la migración y sobre todo de menores como presión política sin olvidar  destacar el papel fundamental de Marruecos como aliado estratégico y socio preferente  de la UE.

En mi punto de vista las autoridades marroquíes se han equivocado en Ceuta poniendo en peligro la vida de sus ciudadanos y sobre todo los niños y los indefensos, se han violado sus derechos, lo rechazamos, incluso se debe pedir responsabilidades y rendir cuentas ante los órganos competentes, la seguridad y la vida de las personas es una línea roja.

 Si las autoridades marroquíes han regalado a España en plato de oro un menú muy sensible y motivo de solidaridad para cambiar el punto de mira y el rumbo de la crisis. El gobierno de España También es responsable y probada su implicación en la violación de los derechos de los niños que ha sido documentada en las devoluciones en caliente y los diferentes malos tratos por las fuerzas de seguridad de estado. 

Son varias las cuestiones que nos planteamos ahora, ¿Que pretendía El gobierno de España con este giro hacia la Unión Europea? ¿Buscar una solución? O ¿justificar delante del club su postura en el conflicto?, ¿qué ha ganado con esta resolución? ¿esta resolución mejorará la relación con ambos países?

 La respuesta ha llegado desde la otra orilla. Por un lado, para España, ya que Marruecos considera inútil la europeización del conflicto bilateral entre los dos países y, por otro lado, para la Unión Europea, ya que Ceuta y Melilla no son territorios europeos, sino tierras marroquíes ubicadas en el territorio de Reino de Marruecos.

Estamos ante una crisis profunda sin precedentes, puede tener a partir de ahora diferentes dimensiones, amenaza la estabilidad en la zona, las relaciones comerciales y estratégicas, amenaza la buena vecindad y las relaciones históricas.

Es imprescindible para el desarrollo geoestratégico de la zona la buena relación entre Marruecos y España, basada en la confianza, lealtad, en la igualdad de trato y el buen hacer.

El gobierno español debe ser muy consciente como lo está la UE, lo que está en juego, no se puede permitir pasos en falso para destruir lo que se ha construido en años. Debe acudir a la buena diplomacia y hallar caminos para el dialogo sin imposiciones es la única solución.