Pedro Altamirano.

Cualquiera que conozca de forma mínima los Estado Unidos, sabrá que la mayor ofensa que puedes hacer a un estadounidense, ya sea trabajador o presidente, es que desprecien su bandera. Aún recordamos al presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero permanecer sentado al paso de la bandera de los EEUU por la Castellana de Madrid en el desfile del día de las fuerzas armadas españolas. Gesto que molestó, y aún duele en los Estados Unidos. Pero, lo que nunca perdonaran al PSOE fue el gesto de retirar las tropas españolas de Irak en 2004 dejando a todos los socios allí tirados.

Costo rehacer las relaciones con los EEUU hasta ver cierta normalidad con la visita del presidente Obama a España en julio de 2017 a España, y su histórica visita a la Base Aeronaval de Rota con aquel amigable guiño a la cooperación militar hispano-norteamericana del “RotaTeam”. Duró poco la normalidad en las relaciones entre dos países que, de forma tradicional, mantienen unas más que excelentes relaciones.

Llegó Trump a la presidencia de los EEUU, y Pedro Sánchez al gobierno de España. Llegó un nuevo desastre en las relaciones, que se pudo visualizar en aquellas imágenes del “ahí esta tu asiento” de Trump a Sánchez cuando quiso saludarlo para hacerse la foto con él. Qué imagen tan distinta de un PSOE en manos de los socialistas que sacaron a España del boquete de la historia para hacerla socia de la OTAN, de la presidencia de Solana autorizando bombardear a los aviones OTAN, F-18 españoles incluidos en la trágica guerra de la antigua Yugoslavia.

Con la llegada de Sánchez, tanto la OTAN como los propios EEUU se ponían en guardia con respecto a España por la falta de fiabilidad que crea el PSOE en estos dos ámbitos, por la demostrada incapacidad de cumplir sus compromisos, ya sea el alcanzar el obligatorio 2% del PIB en gastos de defensa, como la participación en ejercicios o misiones. EEUU mantiene las relaciones con España por el indudable valor geoestratégico de la Península, y la intima cooperación con la Armada española, pero poco más.

Aparece un nuevo actor en la escena del eje Canarias-Estrecho-Baleares, que en poco tiempo, y con la ayuda de los EEUU, ha pasado de la insignificancia a comenzar a ser un valor de futuro para la defensa, hablo del Reino de Marruecos, fiel socio de los EEUU, y más fiable que la España cambiante según el gobierno de turno. Para ello, los acuerdos en materia militar marroquí-estadounidense no paran de crecer en importancia, desplazando a España.

Llega el momento crucial en las relaciones EEUU-Marruecos-España. Trump reconoce la soberanía del Reino de Marruecos sobre el Sahara, tras el cuál no ha parado de crecer el número de países que se suman a este reconocimiento como única vía lógica para solucionar un problema enquistado desde la nefasta descolonización española del Sahara. España, en manos del gobierno Sánchez apoyado por los extremistas de Podemos, decide ir por el camino contrario y continuar con el apoyo a la RASD y al Frente Polisario, para enfado de EEUU y Marruecos.

Para terminar de arreglar las cosas, llega el caso de Brahim Ghali, presidente del Frente Polisario introducido en España con documentación falsa y de espaldas a las autoridades marroquíes, con lo que se abre uno de los conflictos más importantes entre ambos países desde el incidente del peñón de Perejil en la etapa Aznar.

En medio de todo ello, el Reino de Marruecos convoca los importantes ejercicios África Lion 21, un ejercicio combinado marroquí-estadounidense, que tendrá lugar del 7 al 18 de junio de 2021 en las regiones de Agadir, Tifnit, Tan Tan, Mehbes, Tafraut, Ben Guerir y Kenitra, con la participación de miles de militares multinacionales y un número muy importante de equipos terrestres, aéreos y marítimos.

Además de Estados Unidos de América y el Reino de Marruecos, la 17ª edición de este ejercicio contará con la participación de Gran Bretaña, Brasil, Canadá, Túnez, Senegal, Países Bajos e Italia, así como de la Alianza Atlántica, además de observadores militares de una treintena de países representantes de África, Europa y América, indicó, hoy sábado, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) en un comunicado. España fue invitada a los mismo, pero rechazó la participación por motivos “presupuestarios”.

Un grave error por parte del Gobierno Sánchez por muchos motivos, pero el más grave a nivel militar, es el distanciamiento con estos importantes ejercicios en una zona de compartida responsabilidad, y su importancia ya que Incluirá simulaciones de actividades de mando y entrenamientos en las operaciones contra organizaciones terroristas violentas, ejercicios terrestre, aerotransportados, aéreos, marítimos y de descontaminación NRBC (nuclear, radiológica, biológica y química) en un área tan amenazada por el terrorismo en el Sahel, donde ya hay tropas españolas desplegadas.

Algunos analistas creen que, la verdadera negativa a la participación española en la África Lion 21 se basa en que, uno de los ejercicios, se desarrollan en la ciudad de Mehbes en el Sahara, a unos 100 Km de la ciudad argelina de Tinduf, donde se asienta uno de los campamentos de la RASD en Argelia, y ello podría llevar un reconocimiento implícito de la soberanía del Reino de Marruecos sobre el Sahara. Si eso fuese cierto supondría que tanto Gran Bretaña, Brasil, Canadá, Túnez, Senegal, Países Bajos e Italia, así como de la Alianza Atlántica a la que pertenecemos, ya reconocen la soberanía marroquí sobre el Sahara.

Otro grave estratégico por parte de un gobierno de España, vendido a los intereses de Argelia inducido por el Podemos amante de los regímenes totalitarios como Venezuela, Cuba o la propia Argelia, ya que el verdadero problema no es el hipotético reconocimiento de la soberanía con la participación en los ejercicios, sino de lo que de molesto puede tener para Podemos y para el régimen argelino. España da, de nuevo, la espalda a los EEUU y los compañeros de la OTAN, de paso más alejamiento con el gobierno de Marruecos. Un error que pagaremos muy caro de forma inmediata.

España no puede dejar de participar en unas maniobras de tan vital importancia. Primero porque las convocan las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, con las que se mantienen unas buenas relaciones históricas, al margen de cualquier consideración política. Segundo porque se realizan en casa, en aguas de Canarias que compartimos con Marruecos, y es de obligada participación en todo ejercicio que se desarrollen en nuestra zona de influencia. Tercero, porque se afronta la lucha contra el terrorismo del Sahel, una de las principales causas de la fuerte inmigración subsahariana que nos llegan por oleadas a las Canarias.

Lo más importante, una ocasión perdida para un acercamiento a Marruecos, y comenzar a construir puentes en las relaciones bilaterales, pero al gobierno Sánchez le interesa mucho más relacionarse con gobiernos totalitarios y tiranos, que con socios imprescindibles a todos los aspectos, como es el Reino de Marruecos.

Otro desastre diplomático más, este en el importante y estratégico campo militar, que España deja pasar por motivos de obediencia a los intereses de los regímenes más totalitarios, con lo que de aislamiento supone para España con respecto al mundo occidental al que pertenecemos, y debemos seguir perteneciendo.

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