*Periodista, politólogo y presidente del Grupo Internacional de Apoyo a la Reunificación Saharaui.

Esta es una costumbre muy arraigada en cierta clase política populista que suele nacer a la sombra de malas épocas económicas y morales, o ante varios malos gobiernos sucesivos, lo que, por desgracia para los españoles ha solido ser, y lo que es aun peor, siguen siendo muy usual.

Todo populismo, ya sea de extrema derecha, o extrema izquierda, da lo mismo, lo mismo da (ya lo decían los Reyes Católicos con el Tanto Monta, Monta Tanto) se basa el sacar ventaja política de las desgracias del País. Es en esos momentos en los que, en vez de arrimar el hombro en la solución de los problemas, va al bosque para recoger la leña más seca y arrojarla al fuego de la crisis para que arda, más y mejor.

Lo hemos visto y padecemos dos populismos que nacen a la sombra de la crisis del 2008 y del movimiento del 15M pero en direcciones distintas. Podemos se subía al carro del populismo de izquierdas financiado por Venezuela y vaya usted a saber porque régimen totalitario más, y VoX que gira en dirección contraria a la de Podemos, pero del mismo modo financiado por potencias nada democráticas. Ya sabemos que los extremos se chocan y actúan del mismo modo.

Son partidos con tintes muy totalitarios desde la misma base, muy personalistas y de estructuras rígidas e inmovilistas. Pablo Iglesias ha llevado al cementerio político a Podemos a lomos de su caballo, único e intransferible, y el VoX de Abascal va por el mismo camino. Liderazgos unipersonales, incontestables de esos que conmigo, o contra mi.

Por todo ello es lógico que hagan la misma clase de política, y en direcciones no tan distintas. Políticas de gallinero donde se critica todo y a todos, da igual lo que se proponga, el objetivo es que arda el fuego por todos lados, a más fuego, más rendimiento político. Mucha crítica sí, pero pocas o nulas propuestas más allá de criticar y destruir todo.

Lo peor, que estos partidos no tienen herramientas correctivas internas. Hemos visto cómo Pablo Iglesias se iba deshaciendo de todo capital humano que le ayudó a lanzar el proyecto, sin ninguna posibilidad de capacidad correctiva interna que lo evitara. O el caso de Málaga en VoX, donde la jerarquía inmovilista de Madrid hace inviable corregir una mala gestión local, con lo de destructiva que eso supone para cualquier partido por la pérdida de capital humano.

A Podemos ya lo conocemos, y ha terminado como todos sabemos. VoX, que lleva la misma política lleva, por tanto, el mismo camino. Mucho personalismo, muchos gritos a la sobra de todos los problemas, pero sin aportar alternativas ni soluciones ninguna a los graves problemas políticos, culturales, sociales y económicos que padece hoy la sociedad española. Lo más grave es que, cuando aportan alguna solución es mejor que no la aporten. Como ejemplo, la manipulación torticera que están haciendo con el conflicto con Marruecos a partir de la entrada irregular del presunto genocida y Presidente de la banda del Frente Polisario en España con documentación falsa para tremendo enfado de Marruecos.

En vez de alinearse con el Gobierno, como se hace en todos los países democráticos en los asuntos de Estado sin mirar a quién, y cuando este se solucione pedir explicaciones y responsabilidades, VoX se lanza de cabeza al bosque a por leña. Acude a Ceuta a raíz del tremendo error estratégico de Marruecos de abrir la mano con la inmigración y la entrada a Ceuta de más de 6.000 personas, entre ellos mujeres con niños, menores no acompañados como bien es conocido.

Pero VoX no va a Ceuta a recabar información y dar apoyo a la ciudadanía de Ceuta como sería de esperar no, VoX acude para terminar de incendiar las relaciones con Marruecos con exabruptos intolerables en bien entrado el siglo XXI. Ir a Ceuta a decir que los musulmanes ceutíes son la “quinta columna de SM Mohammed VI, Rey de Marruecos” es no tener ni la menos idea de cómo funciona Ceuta. No hay español más español y verdadero patriota que un musulmán de Ceuta o Melilla, por lo que ha ofendido de forma grave a muchos españoles por razón de credo. Sin ser consciente que, además, muchos de sus votos en Ceuta son de estos españoles musulmanes a los que ofende.

También hemos escuchado la barbaridad de levantar un muro al estilo de Donald Trump para México, que ni se ha terminado, ni ha cortado la emigración y además ha ayudado muy mucho a mandar a casa a Trump. Los muros no solucionan nada, al revés agravan cualquier problema migratorio. Hoy las migraciones se deben cortar con inversiones en origen y acuerdo con los gobiernos fronterizos, no enfrentándonos a ellos. Muros y militares en la frontera como el ejército español fuera disparar sobre pobres y hambrientos subsaharianos, mujeres y niños.

Resultado, manifestaciones en las calles de Ceuta en contra de VoX y sus propuestas, bronca en las instituciones de Ceuta con graves enfrentamientos personales, y cabrear aun más a Marruecos que rechaza el racismo y la xenofobia de VoX, complicando y agravando aún más el conflicto. Lo dicho grito, gasolina pero ninguna propuesta real para solucionar el problema.

VoX piensa más en el rédito que da el fuego, que en los intereses de España. Olvida que Marruecos, le guste o no, tiene a llave de África, la de la inmigración, la del terrorismo, y la de la economía. Por tanto hay que aprender a relacionarse con Marruecos desde la más fina diplomacia, no desde el enfrentamiento y la xenofobia. VoX parece desconocer las importantes inversiones españolas en Marruecos, tanto de grandes empresas estratégicas españolas como de pequeños empresarios. Pero eso les da igual. Lo patriótico no es la defensa de los intereses de España y los españoles allá donde estén, según ellos, lo patriótico es quemarlo todo y que se salve el que pueda.

Esta política de la leña y gasolina da resultados a corto plazo, pero abordado todos los problemas de España con la misma táctica populista e inviable más allá de la mente de los más hiper ventilados, son la vía más inmediata hacia el mismo fin que Podemos, terminar por desaparecer del panorama político por cansancio de su posible electorado (el de Ceuta lo ha perdido ya, y Málaga no levanta cabeza) y por ineficaz para el país. No se puede confundir el patriotismo de la defensa de los intereses de España, que en el fondo es la defensa de los intereses de los españoles y españolas, con el “patrioteo” de salón, que es solo pan para hoy, y mucha hambre para mañana.