La ministra de Asuntos Exteriores de España ha realizado recientemente declaraciones a la prensa y al Parlamento, en las que sigue presentando hechos falsos y haciendo comentarios inapropiados.

Estas declaraciones requieren las siguientes aclaraciones:

  • Primero, uno solo puede lamentar el carácter lúgubre, la agitación y el nerviosismo que acompañan a sus comentarios.
  • En segundo lugar, la crisis actual ha dejado al descubierto los verdaderos motivos y designios ulteriores de ciertos círculos en España, que persisten en querer lesionar los intereses superiores del Reino, desde la recuperación del Sahara marroquí en 1975.
  • En tercer lugar, tenemos derecho, por tanto, a preguntarnos si estas últimas declaraciones son una metedura de pata personal de la señora Ministra, o si reflejan las verdaderas inclinaciones de determinados círculos españoles contra la integridad territorial del Reino, causa sagrada de los personas y todas las fuerzas vitales de la Nación.
  • En cuarto lugar, el respeto mutuo y la confianza entre los dos países, a los que se refirió el presidente del Gobierno español, lamentablemente se cuestiona hoy.
  • Marruecos toma nota de esto y actuará en consecuencia.