✒Angela Vallejo

Todavía, la risa
se esconde en mi rostro.
Aún, vibrantes
los ecos distraen
mis meditaciones.
Sofoco la latencia de tu existir,
cuando a penas,
mi voluntad ha decidido replegarse,
dejarlo todo o huir.

La música nuestra
se aproxima
a traerme tu rostro nuevamente.
Ahora todo regresa
en sensaciones,
allá en el alma.
En mi alma que se eleva
hasta los astros,
como símbolos
que hoy pueblan tu frente
y me llevan de la mano lentamente
por tus bosques 
de estas leyes apartados.

Tenderemos
el amor en los cordeles
de un nuevo mundo posible, muy posible.
Del ingenio nutriremos
nuestra hambre.
Plantaremos un rosal
y un limonero,  manteniendo
el amor a la belleza
en la vida que tú quieres
y yo quiero.
Pero fuertes, seremos fuertes.

Sembrarás para mí
una nueva higuera.
Haremos, un verano
dulce en nuestra boca
Todavía, la sonrisa me provocas,
y es que vinimos
a explorar otros senderos.
Sé que hay otros senderos,
otros caminos distintos
a esos que los hombres
ya hicieron.
Por eso, todavía
llevo tu risa amor,
lo juro, siempre la llevo.