El odio de Sonia, vas allá del odio que procesa a Marruecos y el pueblo marroquí. Odia a todos lo que apoyamos las causas justas de Marruecos, su historia, sociedad y avances. Odia a todo y todos lo que difundimos la verdad de la realidad de Marruecos, de la que tanto difama y miente.

Todos sabemos lo que es una veleta. Un invento que se pierde en los anales de la historia que nos indica la dirección del viento, pero también existen las contra veletas, aquellas que va allá donde les indica el viento, no el del viento de la libertad y la verdad, sino la que indica el viento de sus propios intereses. El problema es que, este tipo de contra veletas, al final terminan volando sin dirección, hasta estrellarse contra la primera montaña de verdades que se encuentre en su camino.

Cuando ese tipo de contra veleta, además pertenece al mundo de la desinformación y la difamación, entonces es cuando se da un salto cualitativo y cuantitativo que roza la descomposición moral humana. La contra veleta, como método de tapar su ineficacia y torpeza, pone en marcha el ventilador de repartir excrementos para ocultar los propios, sin rubor o vergüenza alguna.

La contra veleta aparece cuando donde, enchufada a la corriente del salario fácil, dormitaba como ácaro persistente le falla. En ese momento en la que es descubierta y desenchufada de la red, la veleta, que caminaba al socaire de los buenos vientos de la verdad, vira y se vuelve en contra de los que la han desenmascarado y desenchufado. No se puede ser veleta, ni contra veleta en la información, para informar hay que se coherente, libre y amante de la verdad.

A la desinformadora veleta/contra veleta llamada Sonia gustaba de presumir de su afectos y encantos marroquíes. Desconocedora del País en que habitaba, pensaba que el pueblo marroquí era tonto, pero se equivocó, confundió amabilidad y hospitalidad con la estupidez. Fue descubierta en sus juegos y contra juegos, hasta que salió de Tánger, por decisión propia donde vivía como una princesa.

Desde entonces no ha parado de poner el ventilador de las mentiras y las difamaciones contra Marruecos, país que la acogió y respetó hasta su salida voluntaria. Desde el 7 de octubre del 2020, que se le retiraba el estatus de corresponsal acreditada, ya no representa en Marruecos a ningún medio, donde además ya no es bien recibida, por mucho que Sonia haya estado llamando a todas las puertas para conseguir volver a Tánger. No lo conseguirá, pues Marruecos es un Estado soberano, y libre de acoger o no a quién decida, como cualquier otro Estado soberano.

El odio de Sonia, vas allá del odio que procesa a Marruecos y el pueblo marroquí. Odia a todos lo que apoyamos las causas justas de Marruecos, su historia, sociedad y avances. Odia a todo y todos lo que difundimos la verdad de la realidad de Marruecos, de la que tanto difama y miente. Entre ellos el que les escribe con el corazón en la mano, que sólo cuento con absoluta libertad y verdad, esa libertad y verdad por la que me difama Sonia, y me amenaza de muerte la banda terrorista del Frente Polisario, porque ambos, son enemigos de la verdad, la libertad y la democracia.

Pero Sonia, ¿sabes que es lo peor?, que sigue engañado a tus lectores cuando dice que informa desde tanger o Rabat, cuando no pisa suelo marroquí. Ello supone una grave violación de todos los códigos éticos del periodismo, por lo que espero los compañeros periodistas denuncien este modo de dañar la profesión.

Esto es para usted Señora Sonia Moreno. Soy malagueño. Los días claros se puede ver desde los montes de Málaga el perfil de las montañas del querido Rif, lo que demuestra la cercanía geográfica. De esa tierra marroquí, llegaron los Ghomeras a defender la Málaga musulmana de la invasión cristiana de los Reyes Católicos, que no dudaron en arrasar Málaga. Las tropas cristianas cometieron …continuar leyendo