Javier Rioyo Jambrina
Director Instituto Cervantes de Tánger

Realidad y apariencia en la Galería Kent

Tropezar con Aziza Kent es una de las mejores realidades que a uno le pueden
ocurrir si quiera saber por dónde camina el arte en Tánger, en Marruecos. De origen
mestizo español- de Madrid- y pura tanyaui, creció curiosa, vital y con dos artes he-
redadas que sabe alimentar y hacer crecer. La comercial paterna y la artística de la
familia materna. Mezcló esas herencias y construyó una de las pocas galerías de la
ciudad por dónde pasa la modernidad más ecléctica, abierta y necesaria de los que,
sin rechazar el pasado, quieren saber los nuevos caminos del arte contemporáneo
de su ciudad, de su país. Dar un nuevo aliento a lo que están haciendo los más jó-
venes, a lo que ya hicieron los “padres” de la modernidad marroquí, es uno de sus
más indisimulados empeños.
Entre la realidad y la apariencia se mueven sus propuestas. Así el arte y la vida. Las
cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen. Lo decía hace siglos nuestro
clásico/ moderno Baltasar Gracián. Así nos enfrentamos con la mirada del artista
contemporáneo, la apariencia de algo que es otra cosa. La mirada exterior de un
mundo interior, eso es lo que nos ofrecen los artistas. Esa frescura, ese atrevimiento, esa impostura es la que debe estar contenida en el arte que no se quiere limitar
a reproducir una realidad. Transformar la realidad, esa es una de las razones del
arte contemporáneo. Eso busca la propuesta de Aziza, eso encuentra algunas
veces. El que busca, encuentra.
Hace ya un año nos propuso buscar en la llamada Generación INBA, en esos jóvenes artistas de muchas procedencias que se encontraron en el Instituto Nacional
de Bellas Artes de Tetuán. Lo que empezó como una escuela clásica, una propuesta
de aprendizaje del naturalismo de los tiempos de Bertuchi, de los hijos del excelente
orientalismo, de aquél rico exotismo que la realidad y el entorno brindaban a los artistas de aquellos años, ha sabido convertirse en una obra abierta. Muchos los artistas, muchas las miradas. De aquella primera exposición surgió una nueva mirada,

para nosotros, de los quede los que estaban haciendo los jóvenes marroquíes. Nos ofrecieron distintas apariencias, diferentes intenciones y otras realidades. En ellos es-
taba lo profundo, lo telúrico, lo ligero y popular, lo discreto y lo elocuente. Salimos contentos y transformados en nuestra nueva mirada al nuevo arte marroquí.
Ahora, en la segunda propuesta expositiva de la galería Kent a la Generación Inba,
otra vez nos movemos entre lo doliente y lo jovial. Jóvenes artistas que parecen surgir de mirada kafkiana junto a otros que quieren ver el mundo por la línea clara, reales
y surreales, físicos y metafísicos, amables o duros. Así son si así os parecen. Distintas
procedencias, escuelas, miradas, ensoñaciones y concreciones. Otra vez la verdad de
las mentiras de todo arte, otra vez mirar, caminar de la apariencia a la realidad. Entre
la seriedad y la suavidad estos jóvenes artistas nos hacen pensar que vienen de una
patria común y con difusas fronteras llamada arte. Un país de nunca acabar. El país
donde habitan los artistas. El espacio de una exposición para ver que hay otros mundos y que están aquí.
El Instituto Cervantes de Tánger está orgulloso de saber un poco más de Marruecos,
de su arte y sus artistas, acercándonos una vez más al mundo de una Galería de
puertas abiertas y mirada contemporánea.

Javier Rioyo Jambrina
Director Instituto Cervantes de Tánger