Reconstrucción de la reunión en la que el PSOE y Unidas Podemos abordaron las tensiones de la coalición al año de su nacimiento

Llevan demasiada tensión a las espaldas como para que sea una reunión normal. Las 10 personas que se dan cita este miércoles en el Congreso para calmar las aguas de la coalición y buscar una mayor coordinación, cuatro del PSOE y seis de Unidas Podemos, entran en la sala con una larga lista de agravios a sus espaldas. Quieren resolverlos, y tratarán de hacerlo al final, pero antes necesitan decirse unas cuantas verdades a la cara. Esta es una reconstrucción de ese encuentro elaborada con fuentes de los dos sectores.

—Esto es muy sencillo. No podéis ser oposición y Gobierno a la vez. Tenéis que elegir, les suelta Adriana Lastra, la portavoz parlamentaria y persona de absoluta confianza de Pedro Sánchez.

A lo largo de la reunión, de unas tres horas, casi todos los interlocutores socialistas —también están la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños, y el número dos de Lastra en el Congreso, Rafael Simancas— repetirán esta idea una y otra vez de distintas formas. “No se puede ser oposición y Gobierno”.

El mensaje es claro. El PSOE no aguanta más lo que entiende como un doble juego de Unidas Podemos. Por un lado están en el Ejecutivo con cinco ministros, y por otro pretenden ser el movimiento alternativo del que nacieron, con sus críticas al poder y sobre todo, lo que más indigna al PSOE, con ese mensaje permanente de que ellos son la verdadera izquierda mientras los socialistas están comprometidos con el poder económico. “Somos la izquierda”, clama Pedro Sánchez en sus discursos, como respuesta.

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