13 de abril de 2026

HorraPress

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Golpe diplomático en el Sáhara: Malí retira oficialmente su reconocimiento a la RASD y respalda el plan marroquí de autonomía bajo soberanía de Marruecos

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BOUBEKRI MOHAMMED YASSER

En un giro diplomático de gran alcance, el Gobierno de Malí ha hecho pública una declaración oficial —fechada el 10 de abril de 2026 en Koulouba— en la que anuncia la retirada de su reconocimiento a la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), al tiempo que expresa su apoyo al plan de autonomía propuesto por Marruecos como solución al conflicto del Sáhara.

El documento, emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores maliense, subraya la solidez de las relaciones históricas entre Bamako y Rabat, destacando valores compartidos como la fraternidad, el respeto mutuo y la cooperación estratégica. En este contexto, las autoridades malienses elogian el papel de Marruecos en el apoyo a la estabilidad y al desarrollo del país, así como su compromiso constante con la integridad territorial de los Estados.

Uno de los puntos clave de la declaración es el respaldo explícito al plan de autonomía marroquí, que Malí califica como “la única base seria y creíble” para resolver este diferendo regional. Además, considera que una autonomía bajo soberanía marroquí representa “la solución más realista”, alineándose así con una tendencia creciente en el ámbito internacional.

El texto también hace referencia al marco de las Naciones Unidas, reiterando el apoyo de Malí a los esfuerzos de la ONU y a las resoluciones del Consejo de Seguridad, en particular la Resolución 2797 (2025), como base para una solución política duradera.

Sin embargo, el anuncio más significativo llega en el punto final del comunicado, donde Malí confirma que, tras un “análisis profundo” del impacto del conflicto en la paz y la seguridad regional, ha decidido retirar oficialmente su reconocimiento a la RASD. Esta decisión marca un cambio sustancial en la postura diplomática del país africano y podría tener repercusiones en el equilibrio regional.

Asimismo, el Gobierno maliense reafirma su compromiso con la paz y la seguridad internacionales, dejando claro que este reposicionamiento responde a una visión estratégica orientada a la estabilidad del Sahel y a la cooperación entre Estados.

Este movimiento sitúa a Malí entre los países que en los últimos años han revisado su posición respecto al Sáhara, reforzando el peso diplomático de la propuesta marroquí en el escenario internacional y abriendo la puerta a posibles nuevas alineaciones en África y más allá.