Políticos y empresarios tratan de poner parches para aliviar la asfixia económica. Deberían más bien instar al Gobierno a exigir a Rabat que les trate económicamente como hace España con Gibraltar

Ceuta y Melilla están muriéndose económicamente. Lo saben las autoridades marroquíes, que llevan años asfixiándolas. Lo sabe el Gobierno de España, que las está dejando morir y en cuyo poder obran varios informes, empezando por los de la embajada de España en Rabat. Lo saben los jóvenes melillenses, que tienen que buscarse la vida fuera de sus ciudades.

La pandemia enmascara otros problemas. Cuando acabe, cuando se reabran las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla con Marruecos, quedará al descubierto el desolador panorama de dos ciudades autónomas y sus 170.000 habitantes en las que el Estado gasta per cápita más que en ningún otro lugar de España. Aun así, no tienen futuro porque ese mismo Estado solo ha puesto parches y no soluciones.

La clase política, los empresarios y buena parte de la sociedad civil ceutí y melillense aún no quieren saberlo. Por eso, entre dos estertores de su larga agonía, lanzan a veces ideas inaplicables con las que creen poder aún salvarse de la muerte anunciada…. Seguir leyendo