Se cumplen 40 años de la entrada en la OTAN; Ceuta, Melilla y Canarias se encontraban fuera de la protección y un informe militar español aseguró que no podían defenderse

“La suerte de un hipotético conflicto armado hispano-marroquí quedaría hoy resuelto en tres horas y en ese tiempo habrían sido destruidos tres de los cinco importantes radares que posee el Ejército del Aire español. En una hora más Melilla estaría en manos marroquíes”. El informe del coronel Blasco Alonso para el CESEDEN —Centro de Estudios para la defensa— estaba fechado en 1986, cuatro años después de que España entrara en la OTAN, de lo que se cumple ahora el 40 aniversario y justo en pleno debate por el referéndum para la permanencia. Un poco antes, el general de Estado Mayor, Eduardo Alarcón Aguirre, adscrito al mismo servicio, había manifestado también que había pocas garantías de éxito frente a un ataque marroquí. Alarcón, que elaboró un plan estratégico para la defensa de Ceuta, esgrimía que era poco menos que indefendible militarmente e instaba en sus conclusiones a buscar soluciones políticas.

Blasco y Alarcón no eran los únicos. En conjunto, los estrategas militares tanto en el tardofranquismo como en la Transición y la democracia, consideraban que España estaba en desventaja frente a un ataque marroquí sobre las plazas de Ceuta y Melilla. En el extranjero, los norteamericanos opinaban de forma parecida. Un estudio de ese mismo año de los expertos Albert Nofi, Austin Bay y James Cannigan, tal y como publicó ‘El País’ entonces, concluía que en cuatro horas de combate Marruecos controlaría Melilla empleando en las acciones unos 40.000 hombres, y que los peñones de Vélez y Alhucemas —de medio kilómetro cuadrado de extensión cada uno, custodiados por dos centenares de soldados de élite— podrían ser defendidos durante muy pocas horas.

Estudios de EEUU de la época cifraban en tan solo 4 horas de combate la pérdida de Melilla

En estas circunstancias, en 1981, hace ahora 40 años, el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo obtuvo el plácet de los miembros de la OTAN para la adhesión de España al Tratado del Atlántico Norte, en el que como nota destacada para España no estaban incluidas, precisamente, las plazas de Ceuta y Melilla. Se sabía: según el punto 6 del tratado —que sigue vigente— las plazas norteafricanas quedaban fuera del paraguas de la OTAN por una cuestión geográfica —aunque había una excepción con los territorios franceses en Argelia—. Además, el compromiso de entrada de España en 1981 contemplaba un acercamiento de posiciones con Gran Bretaña sobre el peñón de Gibraltar, como por ejemplo abrir la verja, amén de algunos contratos de defensa que no llegaron a realizarse debido a la crisis de la Guerra de las Malvinas en la que España se puso de parte de Argentina. Hubo follón.

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