La CEDEAO impulsa el gasoducto Nigeria-Marruecos y consolida un corredor energético estratégico hacia Europa
BOUBEKRI MOHAMMED YASSER
La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) ha dado un paso decisivo para el desarrollo del Gasoducto Africano Atlántico Nigeria-Marruecos (AAGP), uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del continente africano. La firma del Acuerdo Intergubernamental, celebrada el pasado 21 de julio de 2026 durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la organización en Freetown (Sierra Leona), supone un importante avance para una infraestructura llamada a transformar el mapa energético de África Occidental y reforzar el suministro de gas hacia Europa.
Con una longitud aproximada de 6.800 kilómetros y una inversión estimada en 25.000 millones de dólares, el gasoducto recorrerá trece países de la costa atlántica africana hasta llegar a Marruecos. El proyecto está liderado por la empresa estatal nigeriana NNPC Limited y la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas de Marruecos (ONHYM), que ya trabaja en la estructuración financiera y en la adaptación del marco jurídico necesario para impulsar la iniciativa.
El acuerdo establece una capacidad de transporte de 30.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año, un volumen que permitirá atender tanto las necesidades energéticas de los países participantes como el suministro hacia el mercado europeo.
Según la planificación presentada por los promotores, hasta 15.000 millones de metros cúbicos anuales podrían destinarse al consumo interno de Marruecos y a la exportación hacia Europa, mientras que el resto abastecerá a los Estados por los que discurrirá el trazado. Los responsables del proyecto han insistido en que el objetivo prioritario sigue siendo impulsar el desarrollo energético y la electrificación de África Occidental, evitando que la vocación exportadora reduzca el acceso al gas de los países atravesados por la infraestructura.
Más allá de su dimensión económica, el proyecto adquiere una evidente importancia geopolítica. El corredor atlántico se perfila como una alternativa al proyecto de gasoducto transahariano promovido por Argelia, Níger y Nigeria. Ambos aspiran a transportar alrededor de 30.000 millones de metros cúbicos de gas al año, compitiendo por los recursos gasísticos nigerianos, aunque mediante modelos de integración regional y estrategias políticas diferentes.
Tras la firma del acuerdo, los Estados implicados deberán culminar la negociación de los acuerdos nacionales de implantación, aprobar los marcos regulatorios correspondientes y cerrar la financiación necesaria para iniciar las diferentes fases de construcción.
Mientras tanto, NNPC Limited ya ha incorporado el desarrollo del proyecto a su hoja de ruta energética para 2026, y Marruecos continúa avanzando en la creación de su futura red nacional de gas, con la previsión de conectar progresivamente el gasoducto durante los próximos años.
La aprobación del acuerdo por parte de la CEDEAO representa, por tanto, un respaldo político de primer nivel a una infraestructura que aspira a reforzar la integración energética africana, diversificar las rutas de suministro hacia Europa y consolidar el papel estratégico de Marruecos como puente energético entre África y el continente europeo.