7 de septiembre de 2026

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Dinamarca refuerza el respaldo europeo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara

BOUBEKRI MOHAMMED YASSER

Dinamarca ha dado un nuevo paso en su posición sobre la cuestión del Sáhara al considerar el plan de autonomía presentado por Marruecos como una propuesta «creíble» y una «buena base» para alcanzar una solución acordada entre las partes.

Así lo manifestó el ministro danés de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, durante una declaración ante la prensa con motivo de la visita de trabajo realizada a Copenhague por su homólogo marroquí, Nasser Bourita.

El jefe de la diplomacia danesa señaló que la iniciativa marroquí representa una contribución «seria y esencial» al proceso político impulsado por Naciones Unidas. También indicó que Dinamarca, en consonancia con la posición de la Unión Europea, celebra la adopción de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad.

La declaración adquiere especial importancia al proceder de un país que forma parte del Consejo de Seguridad. No se limita a valorar favorablemente la iniciativa presentada por Marruecos en 2007, sino que la sitúa como una base realista sobre la que avanzar hacia una solución política duradera y aceptada por las partes.

Un nuevo avance para la diplomacia marroquí

La posición de Copenhague se suma a la creciente corriente internacional que considera el plan de autonomía la propuesta más seria, realista y viable para poner fin a un conflicto regional que se prolonga desde hace décadas.

Este avance refleja también los resultados de la estrategia diplomática desarrollada por Marruecos bajo el impulso del rey Mohammed VI, basada en la continuidad, la claridad de las posiciones y la construcción de relaciones asentadas sobre la confianza y los intereses compartidos.

Rabat ha dejado claro durante los últimos años que la cuestión del Sáhara ocupa un lugar central en su política exterior. Marruecos espera de sus socios posiciones coherentes y comprensibles, alejadas de una ambigüedad que durante demasiado tiempo ha contribuido a mantener el conflicto sin una perspectiva real de solución.

El hecho de que Dinamarca califique la iniciativa de «creíble» y la considere una aportación «seria y esencial» demuestra que el plan de autonomía ha dejado de percibirse únicamente como una propuesta marroquí. Actualmente constituye una referencia cada vez más presente en los posicionamientos de distintos países europeos y de otros actores relevantes de la comunidad internacional.

Marruecos, un socio fiable para Dinamarca y Europa

La visita de Nasser Bourita a Copenhague también permitió reforzar las relaciones bilaterales. Ambos países expresaron su voluntad de elevarlas al nivel de una asociación estratégica que abarque el diálogo político, la seguridad, la inmigración, el comercio y las inversiones.

La cooperación prevista incluye sectores como las energías renovables, las tecnologías del agua, la industria farmacéutica, la agricultura, la alimentación y las infraestructuras. Los dos gobiernos también acordaron fomentar los contactos entre sus empresas mediante la creación de un consejo empresarial marroquí-danés.

Rasmussen describió a Marruecos como un «socio fiable» y un actor capaz de impulsar el crecimiento y el desarrollo tanto en su entorno regional como en el continente africano. El ministro danés llegó a afirmar que Europa y Dinamarca necesitan un amigo fiable como Marruecos, al que definió además como un aliado en el flanco sur europeo.

Estas palabras muestran que la relación entre ambos países va mucho más allá de la cuestión del Sáhara. Marruecos es considerado un socio político, económico y de seguridad, además de una puerta estratégica hacia África.

El pronunciamiento danés envía igualmente un mensaje al resto de Europa. A medida que más países reconocen la seriedad y la credibilidad del plan de autonomía, se reduce el margen para las posiciones ambiguas que han dificultado durante años cualquier avance hacia una solución definitiva.

Después de décadas de bloqueo, resulta cada vez más difícil mantener planteamientos alejados de la realidad política y regional. Una salida duradera requiere negociaciones serias, compromiso de las partes y una propuesta capaz de combinar autogobierno, estabilidad y respeto a la integridad territorial de Marruecos.

La posición de Dinamarca representa, por tanto, un nuevo avance diplomático para Rabat y confirma el creciente peso del plan de autonomía dentro del proceso dirigido por Naciones Unidas. También refleja una evolución progresiva hacia una visión más pragmática de un conflicto cuya resolución resulta fundamental para la estabilidad, la cooperación y el desarrollo del norte de África.