11 de enero de 2026

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Marruecos escribe la historia: cuando los aficionados ciegos “ven” el fútbol con los oídos en la Copa de África 2025

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BOUBEKRI MOHAMMED YASSER

Lo ocurrido en las gradas de uno de los partidos de la Copa Africana de Naciones 2025 en Marruecos no fue simplemente una muestra de buena organización. Fue, sobre todo, la señal de que el fútbol puede entrar en una nueva era: la de la inclusión real y la dignidad compartida. Por primera vez en la historia del torneo, un grupo de aficionados ciegos y con discapacidad visual pudo seguir un partido desde el propio estadio gracias a un sistema de audiodescripción avanzado y concebido específicamente para ellos.

No se trató de una simple retransmisión radiofónica a través de auriculares. Fue una narración minuciosa, continua y precisa, que describía cada movimiento del balón, cada desmarque, cada pase, cada falta y cada acción decisiva. Un relato pensado para que quien escucha pueda reconstruir mentalmente el partido con un nivel de detalle cercano al de quien lo ve.

Así, esos aficionados no vivieron el fútbol como espectadores a distancia, sino como hinchas plenamente integrados en el estadio, compartiendo la tensión, la emoción y la intensidad del juego con el resto del público.

Es cierto que la audiodescripción ya se ha utilizado en algunos grandes eventos deportivos, sobre todo a través de la televisión o de plataformas digitales. Sin embargo, lo verdaderamente novedoso —y probablemente inédito a esta escala en una gran competición continental— es haber trasladado esta experiencia al interior del estadio y haberla convertido en parte de la vivencia presencial del aficionado.

Lo que Marruecos ha hecho va mucho más allá de añadir un servicio complementario. Supone un cambio de enfoque en la manera de concebir los grandes eventos deportivos: pasar de competiciones pensadas solo para la mayoría, a celebraciones verdaderamente inclusivas, donde nadie queda fuera por razón de una discapacidad.

El mensaje es claro: el fútbol no es solo para quienes pueden verlo. Es un derecho emocional y cultural que pertenece a todos.

En un contexto internacional en el que los países compiten por exhibir infraestructuras, cifras récord y grandes cifras de inversión, Marruecos ha marcado un gol diferente: un gol contra la exclusión, la indiferencia y el olvido. Un gol a favor de la dignidad, la igualdad y el derecho a vivir la emoción del deporte.

Quizá el debate quede abierto sobre si esta iniciativa es la primera de su tipo en el mundo o una de las primeras experiencias de esta magnitud dentro de un estadio en una gran competición. Pero lo que ya parece indiscutible es que la Copa de África 2025 en Marruecos será recordada no solo por lo ocurrido sobre el césped, sino también por lo que sucedió en las gradas.

Allí donde el fútbol demostró que puede ser algo más que un juego: puede ser un puente, un acto de justicia simbólica y, sobre todo, una expresión auténtica de humanidad.