Mohammed Yasser Boubekri

Tras la dimisión de la Directora de su oficina en Ucrania, Oksana Pokalchuk, la ONG de defensa de los derechos humanos, Amnistía Internacional (AI), lamentó la «ira» desencadenada por su último informe, que acusaba a las fuerzas armadas ucranianas de poner en peligro a civiles.

De hecho, Amnistía Internacional, al igual que Human Rights Watch (HRW), se han convertido desde hace mucho tiempo en agentes diplomáticos, presionando continuamente a algunos países y cerrando los ojos, sistemáticamente, a otros.

Este tipo de ONGs financiadas por Estados e inversores occidentales, como el multimillonario estadounidense George Soros, tienen objetivos geoestratégicos claros. 

La desgracia es que la prensa occidental, sobre todo francesa, aplaude un informe hostil a Marruecos, y critica de manera virulenta el informe contra el ejército ucraniano.

Esta «politización» del tema de la defensa de los derechos humanos, y la aplicación de una política de doble rasero cuando se trata de la promoción y el respeto de los derechos humanos, es criticada regularmente por Marruecos y varios otros países del mundo.

Ha llegado el momento de crear una arquitectura de respeto de los derechos humanos adecuada para todos.  Los métodos de trabajo en materia de derechos humanos se caracterizan por la falta de respeto de la soberanía de los Estados y hacen caso omiso de las diversas condiciones culturales y socioeconómicas de esos Estados.  Es incongruente dividir a los Estados entre alumnos y tutores cuando se trata de promover el respeto de los derechos humanos.  Este enfoque socava la confianza en este valor universal.

Muchos países desarrollados hacen caso omiso de los principios de la Declaración y Programa de Acción de Viena, como el principio de objetividad, imparcialidad y no selectividad en el respeto de los derechos humanos.  Detrás de su fachada de defensores de los derechos humanos, estos inquisidores cometen terribles pecados con total impunidad.