La decisión del presidente americano, Donald Trump, de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental ha vuelto a poner este conflicto en el centro de debates políticos en España. El denominador común de la mayoría de las opiniones sobre el tema es el de presentar a Marruecos como un verdugo, un país que viola el derecho internacional y al Polisario como víctima.

Es más, parece que amplios sectores de los intelectuales y de la opinión pública españoles todavía analizan el conflicto desde el mismo paradigma de hace 45 años sin matices ni teniendo en cuenta los desarrollos en el proceso político liderado por las Naciones Unidas. Asimismo, se tiende a instar a España a asumir su responsabilidad “histórica” con respecto al Polisario. Mientras tanto, nada se dice sobre la responsabilidad histórica de España respecto a Marruecos y al pueblo marroquí.

Ahora bien, es de notoriedad pública que las ambiciones expansionistas de España son la causa del conflicto del Sáhara Occidental. Este conflicto existe hasta hoy día porque la prensa, los intelectuales, los militares y la sociedad de africanistas españoles apoyaron la ocupación española del territorio, aunque España no hubiera conseguido tener el control del territorio hasta 1934.

La España de finales del siglo XIX se aprovechó de la debilidad de Marruecos, acentuada tras la guerra de Tetuán de 1859, y del discurso europeo-céntrico que le negó a Marruecos sus derechos jurídicos sobre el Sáhara para hacerse con el territorio. La ocupación española del Sáhara se hizo efectiva violando todos los acuerdos que Marruecos había firmado con países europeos, inclusive el acuerdo que España firmó con Marruecos después de la guerra de Tetuán en 1860, así como el acuerdo que éste firmó con Inglaterra en 1895.

Asimismo, el dominio español sobre el Sáhara se hizo realidad mediante los acuerdos secretos que España firmó con Francia en octubre de 1904. En su libro Moroccan Saharan Frontiers, el historiador americano Frank E. Trout, nota que en virtud del acuerdo franco-español de octubre de 1904, España se vio otorgada la plena posesión del territorio sin informar a Marruecos ni obtener el acuerdo de los británicos, quienes habían firmado un acuerdo reconociendo la soberanía marroquí sobre el territorio. Continuar leyendo