El Gobierno ha felicitado al país vecino por la formación del nuevo Ejecutivo, que desbloquea el camino para restablecer las relaciones diplomáticas entre Madrid y Rabat

El Gobierno ha felicitado «cordialmente» al nuevo Ejecutivo de Marruecos, que ha nombrado este jueves el Rey Mohamed VI y ha confiado en poder desarrollar con él una «cooperación modélica y fructífera» en distintos ámbitos. Encabezado por el presidente, Aziz Ajanuch , el nuevo gabinete lo integran 24 ministros, entre los que se encuentra otra vez Naser Bourita al frente de la cartera de Exteriores.

En un momento en que España y Marruecos se encuentran en proceso de reconstruir sus relaciones diplomáticas —tras la crisis derivada de la negativa de Madrid a reconocer el Sáhara Occidental como marroquí y acoger al líder del Frente Polisario, Brahim Gali — cualquier gesto de buena voluntad de alguna de las partes, es interpretado en tono conciliador por la otra.

«España confía en trabajar con el nuevo Gobierno de Marruecos para adaptar nuestra asociación estratégica a la altura de las oportunidades y desafíos compartidos, sobre la base de la confianza, el respeto y el beneficio mutuo», señala el Gobierno en un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores. Se trata de una declaración muy similar a la que realizó el Rey Mohamed el pasado mes de agosto, donde aseguró que su intención era comenzar una «nueva etapa inédita» en la relación con España, que se construiría sobre la base de la « confianza, la transparencia, el respeto mutuo y la honra de los compromisos ».

El Ejecutivo ha insistido en que Marruecos «es un socio estratégico y un país vecino y amigo con el que España desea seguir desarrollando una cooperación modélica y fructífera en múltiples ámbitos, que contribuya a la estabilidad y prosperidad regional».

El Gobierno desbloquea el proceso

Desde que la embajadora marroquí, Karima Benyaich, fue llamada a consultas desde Rabat el pasado mes de mayo —debido a la crisis migratoria en Ceuta—, la embajada de Marruecos en Madrid continúa sin actividad. Los contactos y acercamientos por parte de los dos países han tenido lugar, en su mayoría, en Rabat, a través de la embajada de España y su jefe de misión, Ricardo Díez-Hochleitner Rodríguez.

Desde la diplomacia más discreta, las dos partes han mantenido conversaciones y reuniones de trabajo durante estos meses que no han trascendido, donde cada país puso obre la mesa unas líneas rojas. En el caso de España, parecían claras: no cederían en nada que tuviera que ver con Ceuta y Melilla y sobre su postura sobre el Sáhara Occidental. Los últimos flecos finalizaron hace un par de semanas, cuando hicieron público que el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, y su homólogo marroquí, Naser Bourita, habían mantenido una conversación telefónica donde habían quedado en verse pronto en persona.

La formación de Gobierno en Marruecos es determinante para que se produzca esa reunión entre ministros que, a partir de hoy, se puede producir en cualquier momento.

Fuente ABC