Por Mustafa Akalay Nasser, profesor-investigador en la universidad privada de Fez.

.“Bertuchi nos da notas claras e impresionantes de fuerza y color,

que resultan más en los paisajes africanos que tanto ama y tanto conoce.”

Gabriel Ureña Portero.

El presente artículo pretende presentar y repasar la imaginería africanista española de la segunda mitad del siglo XX, realizada por pintores, ilustradores, cartelistas como Mariano Bertuchi, Teodoro Miciano, Carlos Gallegos, Enrique Segura Iglesias, que produjeron vibrantes imágenes que recogen el convivir diario del protectorado español (actividad social, política y militar de aquella época). Escenas que conllevan todo el encanto del norte de Marruecos y sus inconfundibles plazuelas que surcan las medinas, siempre escondidas del sol y del calor, y siempre en busca de fuentes naturales de agua, sin cuyo sonido musical es casi imposible entender el urbanismo hispano-musulmán. Sonido que le fue legado a Granada y que el genio constructor de Youssef Al Nassar habría de eternizar en el Generalife y en la Alhambra. Estas plazuelas nacen o se hacen a sí mismas, por la confluencia de varias callejuelas y así les sucedió al zoco de verduras o zoco del trigo de Tetuán, lugares mágicos  que fueron plasmados con la precisión de un fotógrafo de estudio por el excelente pintor  Mariano Bertuchi el “Jacques Majorelle granadino”[1]. Segúnel erudito historiador canario Víctor Morales Lezcano:“Marruecos se ha permitido el lujo de devolver a los africanistas españoles la imagen caleidoscópica de una civilización rica en estratos etno-culturales acumulados-Bereber, romano, árabe-musulmán,


[1] Jacques Majorelle, pintor francés orientalista que supo retratar la vida cotidiana, así como los escenarios exóticos de la zona del protectorado francés.

morisco, judío, sefardita, sahariano, negro… La imagen ha tenido sus reverberaciones y ha servido para llenar durante varias generaciones el hueco bastante vacío de un orientalismo a la anglo-francesa imposible de generar en las circunstancias reinantes dentro de la península Ibérica en el siglo XIX….Una cantidad porcentualmente muy alta  de la bibliografía y, además , de la novela (de Galdós a Sender), de la pintura (de Fortuny a Bertuchi),y de la cinematografía,inventariadas como “africanistas” han tenido por objeto de estudio y motivo de inspiración las realidades descubiertas en el imperio de Marruecos.  ”[1]

Las revistas África, Mauritania, Marruecos gráfico, Marruecos turístico daban gran importancia a la ilustración, bien aislada, bien acompañando un texto escrito. Sin embargo, la revista idónea para analizar la ilustración africanista es África, revista de las tropas coloniales que a lo largo de su historia fue objeto de varios cambios, llegando a conocer tres épocas diferentes y fue  publicada entre los años 1924 y 1936, interrumpida durante la guerra civil española y un periodo de posguerra y se reanudó a partir del año 1942, llegando a tener como director a Francisco Franco Bahamonde y colaboradores  bien conocidos en el medio cultural de la zona como Isidro de las Cagigas, Fernando Valderrama, Miguel Tarradell, Gil Benumeya, Eduardo Maldonado, Gustavo Gallent, Tomás García Figueras. En el campo de la ilustración se dieron cita igualmente ilustradores de concepciones y prácticas diferenciadas, entre ellos los más destacados son Enrique Segura Iglesias –(ilustrador de dicha revista durante los años 1943-44, siendo su especialidad los retratos)- y Mariano Bertuchi. Mariano Bertuchi Nieto (1884-1955), uno de los más destacados, originales y prolíficos ilustradores africanistas  al servicio de la acción española en Marruecos, se había adentrado no solo en el campo de la pintura, sino que también había cultivado todos los géneros artísticos abordados o no hasta aquí: proyección y decoración de la Escuela de artes y oficios , realizó proyectos de monumentos para el régimen


[1] Victor Morales Lezcano: «Especifidad del orientalismo español» Revista Awraq, ICMA Madrid 1990.

franquista (monumento del 17 de julio de 1936 en Ketama), conservación  del patrimonio histórico de Tetuán.

“Se puede afirmar, si nos alejamos por un momento de los aspectos políticos del momento, que en él animaba un espíritu andalusí para el que no había diferencias entre las tierras del norte y al sur del mediterráneo. Ello le hizo llegar a director de la escuela de Artes marroquíes, desde la que defendió la conservación y el fomento de toda clase de artesanía marroquí. Fue el creador del Museo de Tetuán en el que recogió los testimonios de un Marruecos que desaparecía. Cultivó el urbanismo y la restauración arqueológica y arquitectónica con el máximo respeto hacia el viejo y autentico Tetuán.” [1]

Importante fue su labor de cartelista turístico, por medio de sus carteles promovió las regiones atractivas del protectorado, contribuyendo como nadie a difundir la imagen del norte de Marruecos por toda la geografía española, como lo resalta el historiador del arte Federico Castro en lo que sigue: “Bertuchi creía que la turística era la mejor industria  que España podía impulsar en la zona … Hablaba del valor turístico como riqueza , del valor social de la enseñanza  y la conservación de las artes indígenas, y por último, la importancia que tenía para justificar , la acción protectora española, la consideración de que dichas artes fueron de origen musulmán. Esgrime el argumento del vínculo que existe entre Marruecos y España a través de Andalucía, y más concretamente Granada: Aquí es el arte andaluz cosa aún viva que brota del fondo de la raza espontáneamente y apenas se opone el artista con los modelos puros del pasado escribía.” [2] A través del cartel como soporte publicitario, Mariano Bertuchi, logra promocionar el norte de Marruecos como destino turístico, dejando que la huella del artista quede impresa en su obra, así como su firma, demostrando que el cartel, además de tener un uso concreto en este caso propagandístico, lleva la mano de un pintor detrás de su estandarización y refleja su visión del escenario que pinta. La obra de este artista


[1] Eduardo Dizy Cano, Los orientalistas de la Escuela Española.ACR édition, Paris, 1997.

[2] Federico Castro Morales, Al-Ándalus: Una identidad compartida. Universidad Carlos III.Madrid,1999.

está tomada del natural y es un documento de la vida marroquí en la primera mitad del siglo XX, retratando todos sus aspectos: “En sus lienzos y dibujos, la vida cotidiana fue plasmada con realismo, los ambientes urbanos y rurales, los zocos, los cafetines, las cúbicas arquitecturas, los uniformes del personal de la Alta Comisaria, etc. También describió la presencia española integrada y conviviendo en ambientes marroquíes. Su pintura y dibujos, aunque de signo colonial ineludible, resuman apego y observación del natural, hasta el punto de ser una fuente preciosa en plena era de la cámara fotográfica.[1]

Bertuchi por medio de sus carteles turísticos promovió las zonas atractivas del Protectorado, contribuyendo como nadie a difundir la imagen de Marruecos por toda la geografía española. Marruecos fue su país de adopción y al que dedicó gran parte de su vida, consiguiendo recuperar; salvaguardar y fomentar sus artes y oficios, sus costumbres y sus tradiciones; así como restaurar y conservar su Medina. 


[1] Gustavo Márquez Grassant: Prólogo del catálogo de la exposición “Dibujos y grabados de la sección de África y Mundo Árabe.  Biblioteca Nacional, Madrid, 1989.