La ministra de Exteriores estaba en el disparadero por la acogida en España del líder del Frente Polisario

Un artículo de elmundo.es

La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, deja el Gobierno en medio de la crisis diplomática con Marruecos y le sustituye en el cargo José Manuel Albares, actualmente embajador de España en Francia y secretario general de Asuntos Exteriores en el primer equipo de Moncloa. Su nombre ya sonó para el cargo hace año y medio pero la apuesta de Pedro Sánchez por Laya precipitó su marcha a Paris.

Ahora regresa finalmente como ministro justo con la salida de Iván Redondo, que era el otro gran peso pesado cuando Albares aún estaba allí. Redondo deja la dirección del gabinete del presidente y le sustituirá Óscar López. El nombramiento del entonces secretario general de Asuntos Exteriores como embajador dejó todo el poder en manos de Redondo. Hasta hoy.

Laya estaba cuestionada en el Gobierno por la decisión de atender al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en España, enfermo de coronavirus, en un hospital de Logroño. Su acogida en España el pasado 18 de abril, que se produjo en secreto, abrió una profunda crisis diplomática con Marruecos, que aún no se ha resuelto.

Los servicios secretos de este país detectaron inmediatamente la presencia en nuestro país, de quien consideran su enemigo público número uno por la pugna sobre el Sáhara Occidental, y lo hicieron público. Comenzó así un conflicto con España al que Marruecos respondió abriendo la frontera y permitiendo la llegada a Ceuta, por tierra y mar, de miles de marroquíes, entre ellos jóvenes y niños.

En esos días se conoció que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que sí se mantiene en el cargo, se había posicionado en contra de la acogida a Ghali. Otras personas de Moncloa también lo consideraron un “error”. Laya se escudó en que lo había solicitado Argelia, nuestro principal proveedor de gas, y en la tradición española de ayuda humanitaria, que ha hecho que España haya atendido tradicionalmente a líderes saharauis.

Lo que sucede es que antes de la llegada del líder polisario las relaciones con Rabat ya eran malas. Marruecos estaba muy molesto con España desde que el 10 de diciembre de 2020 Donald Trump, en los estertores de su mandato, reconoció la soberanía de Marruecos del Sáhara Occidental..